Gerardo Meneses Claros escritor colombiano de literatura infantil y juvenil. Foto: Claudia Rubio
Con más de dos décadas de trayectoria y más de 25 títulos publicados, el escritor y docente laboyano Gerardo Meneses Claros ha redefinido la literatura infantil y juvenil (LIJ) en Iberoamérica. Desde su natal Pitalito, este autor entrelaza el realismo puro del conflicto armado con la ternura innegable de la niñez, demostrando que las historias universales también nacen en la provincia colombiana.
De “niño mentiroso” a referente de la literatura infantil
La identidad de Gerardo Meneses Claros está profundamente arraigada a la tierra que lo vio nacer. Pitalito, también conocido como el Valle de Laboyos, en el departamento del Huila, no es solo su lugar de origen, sino la fuente principal de todo su universo narrativo. Hijo de una familia de cafeteros (Jesús Meneses y Marta Elena Claros) y el menor de once hermanos, Meneses creció nutriéndose de las lecturas y experiencias de sus hermanos mayores, al ritmo de la vida rural.
Su vocación literaria nació de una anécdota entrañable: de niño era considerado “terriblemente mentiroso”, pero su profesora de primer grado, Elvia de Llanos, transformó esa tendencia mediante una intuición pedagógica brillante. En lugar de reprenderlo, le impuso la tarea de escribir esas “mentiras” en un cuaderno, regalándole así los primeros libros y diccionarios para moldear su disciplina creativa. Años más tarde, sorteando el deseo de su padre de que estudiara medicina para evitar la precariedad económica, Meneses se formó en literatura en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), apoyado por el consejo de un profesor que vio en la docencia un camino viable y aceptable para su familia.
La simbiosis perfecta
A diferencia de muchos creadores que ven en las aulas una carga burocrática, para Meneses la docencia es la médula espinal de su proceso creativo. En la actualidad, ejerce como maestro en la Institución Educativa Normal Superior de Pitalito, un rol que le permite un contacto permanente y sin filtros con su público natural. Fue precisamente en una escuela rural huérfana de libros donde nació su primera obra. Para conectar con la realidad inmediata de sus alumnos, decidió escribirles un cuento diario durante tres meses. Esos textos dieron forma a Danilo danilero, cabeza de velero, obra que en 1998 le otorgó el Premio Fomcultura de Literatura Infantil y catapultó su carrera nacional. La crítica literaria destaca que su mayor éxito es esa fusión, su capacidad de “subirse al nivel del niño” y escribir con la franqueza que exige el alma infantil.
La valentía de narrar el conflicto armado y el dolor
Uno de los pilares del prestigio de Meneses es su audacia para abordar el conflicto armado interno en los libros para niños. Fiel a una enorme responsabilidad ética, evita las historias “color de rosa” para visibilizar y validar las duras realidades que enfrentan miles de menores en las zonas rurales del país.
Su novela cumbre, La luna en los almendros, publicada en 2012 y ganadora del prestigioso IV Premio El Barco de Vapor (2011), es considerada un hito de este realismo. El texto relata la fractura en la vida de una familia campesina en La Plata, Huila, obligada al desplazamiento forzado por los enfrentamientos entre la guerrilla y el Ejército. Sin recurrir a una crueldad explícita, la obra teje una atmósfera ominosa de amenaza constante, permitiendo a los jóvenes asimilar la dolorosa complejidad de su país.
En obras como El rojo era el color de mamá, el autor aborda el trauma tras un atentado terrorista, explorando la reconstrucción emocional de una niña inmovilizada en la habitación de un hospital, manejando la tragedia y el duelo con una madurez y delicadeza estilística notables.
Inclusión, cotidianidad y la proyección internacional
Afortunadamente, no toda su bibliografía es ensombrecida por la violencia. Gran parte de su obra celebra la vida. Novelas como Carmen dijo que sí exploran el enamoramiento a los once años, las dinámicas familiares modernas y la agitación de la preadolescencia con un humor tierno y acertado. Recientemente, con el título El último viaje de Bashir, Meneses volvió a la nostalgia de los circos que llegaban a Pitalito en su niñez, probando su capacidad para oscilar entre el compromiso social y la memoria afectiva.
A nivel cultural, el legado de Gerardo Meneses es robusto:
- Coofundador de la tertulia literaria “La Embarrada” en Pitalito, un espacio nacido en 2005 y reconocido por su efectividad en la descentralización de la cultura y la formación de nuevas plumas.
- Se convirtió en el primer autor colombiano en tener una novela (La luna en los almendros) traducida íntegramente a la lengua de señas colombiana (LSC), un esfuerzo de inclusión liderado por el INSOR y la Biblioteca Luis Ángel Arango para la comunidad sorda.
- Su obra ha sido validada internacionalmente con su inclusión en la lista alemana White Ravens en 2013 y en la Lista de Honor de IBBY en Grecia (2018).
Gerardo Meneses Claros no solo escribe libros; construye puentes para que las nuevas generaciones entiendan su país, procesen sus duelos y se reencuentren con la humanidad del juego y el primer amor. Al elegir quedarse en su pueblo y seguir educando en una escuela pública, demuestra que el verdadero arraigo transforma realidades. Te invitamos a seguir explorando en Enredijo las historias de estos héroes culturales que, con palabras y tiza, forjan la memoria de nuestro país.








