Imagen ilustrativa
La identidad cultural de Pitalito ha quedado, por ahora, sin rostro oficial, lo que debía ser una vitrina para el talento gráfico del sur del Huila terminó en un preocupante diagnóstico sobre el estado de la creación artística local. El Instituto de Cultura, Recreación y Deporte (ICRD) declaró desierta la convocatoria para el afiche del 63º Festival Folclórico Laboyano.
IA y falta de “sabor” local
El jurado, integrado por los profesionales Omorlain Ramírez, Andrés Muñoz y Ana Bolena Vargas, fue contundente tras evaluar las tres propuestas recibidas, el veredicto no solo apuntó a deficiencias técnicas, sino a una crisis de autenticidad.
Según el acta de evaluación, dos factores hirieron de muerte a las propuestas. Uno la dependencia de la Inteligencia Artificial con el uso de algoritmos que comprometió la originalidad, entregando piezas que se sienten ajenas y carentes del trazo humano y genuino que requiere la tradición, y la “Amnesia Cultural”, los evaluadores señalaron la ausencia de referentes vitales como la gastronomía local, un pilar del patrimonio que fue ignorado por los proponentes, despojando al afiche de su capacidad de representar la identidad laboyana.
La creatividad en cuidados intensivos
Que una convocatoria de tal magnitud, extendida incluso a municipios vecinos, solo logre convocar tres propuestas, y que ninguna dé la talla, es un síntoma de una alarmante desidia creativa.
“Parece que el diseño en nuestra región ha caído en la trampa del clic fácil. Se prefiere que un software ‘interprete’ lo que significa ser laboyano antes que ensuciarse las manos investigando nuestras raíces”, comenta una fuente cercana al sector cultural.
La apropiación del patrimonio no es simplemente poner un dibujo de una chiva o una orquídea; es entender la composición, el color de nuestra tierra y el pulso de su gente. El hecho de que el espacio no fuera “suficientemente aprovechado” por los artistas locales sugiere una desconexión entre la academia, los creadores independientes y el sentido de pertenencia.
El Plan B
Ante el vacío, las directivas del ICRD han decidido que sea su propio equipo de diseño gráfico el encargado de confeccionar la imagen oficial. Si bien esto garantiza el cumplimiento de los lineamientos conceptuales y estéticos, deja un sinsabor: la oportunidad de que un artista independiente pasara a la historia de este 63º Festival se perdió por falta de rigor y profundidad.
¿Qué nos dice esto sobre el talento regional?
Falta de Investigación: Los artistas están ignorando los manuales de identidad cultural propios de la zona.
Crisis de Oficio: El diseño se está entendiendo como ornamentación y no como comunicación de un legado.
Desinterés: Tres propuestas son una cifra pírrica para la importancia de las fiestas de San Juan y San Pedro en el valle de Laboyos.
El jurado ha tomado una decisión acertada y valiente. Premiar la mediocridad o el plagio algorítmico habría sido un insulto a la tradición de un pueblo que conoce y defiende su herencia. Ahora, la presión recae sobre el equipo del Instituto, que tiene la tarea de demostrar que la identidad de Pitalito no puede ser reemplazada por un comando de texto en una aplicación de diseño.
¿Estamos formando diseñadores o simplemente operadores de software sin alma ni territorio? La respuesta, por ahora, quedó desierta








