martes, junio 2, 2026

Alerta por El Niño: El Huila se prepara para cuidar el agua

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Alerta por El Niño: El Huila se prepara para cuidar el agua

Foto: CAM

Ante la inminente llegada de la segunda temporada de menos lluvias y la consolidación del fenómeno de El Niño 2026-2027, la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) emitió una serie de directrices de estricto cumplimiento para alcaldías, empresas de servicios públicos y organizaciones comunitarias del departamento. El propósito fundamental de esta medida es salvaguardar nuestras fuentes hídricas, promover una cultura ciudadana del ahorro y activar de inmediato los planes de contingencia que eviten escenarios de desabastecimiento en la región.

Pronósticos y estrategias

El escenario meteorológico exige una respuesta rápida y coordinada. Juan Carlos Ortiz, subdirector de Regulación y Calidad Ambiental de la CAM, advirtió que nos enfrentamos a una condición crítica de escasez. Las proyecciones oficiales del IDEAM indican una probabilidad del 82% de desarrollo de condiciones tipo El Niño durante el actual trimestre, situación que amenaza con fortalecerse significativamente hacia finales de 2026 y principios de 2027. De hecho, recientes reportes del Ministerio de Ambiente a nivel nacional proyectan que la probabilidad de llegada del fenómeno podría alcanzar hasta un 90% para septiembre de este mismo año.

Ante este aumento de temperaturas y disminución de precipitaciones, que incrementa la presión sobre acueductos que dependen de fuentes superficiales, la autoridad ambiental estructuró su circular en cinco líneas de acción operativas y preventivas.

Racionalización y uso eficiente

La primera gran barrera contra la sequía inicia en el comportamiento ciudadano. La CAM recomendó adoptar medidas inmediatas para restringir el uso de agua potable en actividades que no son de primera necesidad o que tienen un carácter suntuario.

Para proteger el suministro destinado al consumo humano, quedó expresamente restringido el uso del recurso para:

  • El llenado de piscinas.
  • El riego de jardines, zonas verdes privadas y áreas ornamentales utilizando agua potable.
  • El lavado de vehículos con mangueras.
  • La limpieza de fachadas, andenes, parqueaderos y zonas duras que impliquen un desperdicio no prioritario del líquido vital.

Optimización operativa

Un hallazgo técnico preocupante es que las crisis de abastecimiento no siempre derivan de la falta de caudal en las cuencas, sino de graves fallas operativas en los sistemas. Esto repercute directamente en la población, que termina recibiendo el líquido vital sin la continuidad y cantidad necesarias.

Por consiguiente, los operadores de acueductos deben ejecutar acciones inmediatas, priorizando:

  • Monitorear constantemente los niveles de almacenamiento y los caudales de captación.
  • Detectar, controlar y reducir las pérdidas de agua ocasionadas por fugas o daños en las redes de conducción y distribución.
  • Identificar usuarios sensibles, como centros de salud, instituciones educativas y población rural dispersa.
  • Mejorar el mantenimiento preventivo de las plantas de tratamiento y fortalecer la medición de los caudales consumidos para tomar decisiones basadas en datos reales.

Activación de planes de contingencia

La planificación es obligatoria. La máxima autoridad ambiental departamental exigió a las empresas prestadoras revisar sus Programas para el Uso Eficiente y Ahorro del Agua (PUEAA). Se debe realizar un balance riguroso entre la oferta hídrica de las fuentes abastecedoras y la demanda proyectada de los usuarios, contemplando las pérdidas comerciales del sistema.

Sumado a esto, es un imperativo activar los planes de contingencia. Los municipios están en la obligación de identificar y evaluar ambientalmente fuentes alternas de suministro de agua. Cualquier aprovechamiento de nuevas fuentes requerirá trámites previos ante la CAM.

Control a intervenciones ilegales

Para asegurar que el agua fluya naturalmente, la CAM solicitó a las administraciones municipales ejercer sus competencias policivas para desmantelar intervenciones no autorizadas. La construcción de trinchos, barreras, represamientos o captaciones fraudulentas altera el cauce de uso público y perjudica a las comunidades ubicadas aguas abajo, generando graves conflictos socioambientales.

Finalmente, aunque el norte del Huila es una zona prioritaria de alerta, otras regiones de nuestro Macizo Colombiano y occidente demandan máxima atención. Cuencas vitales como la quebrada Yaguilga, y municipios como San Agustín, Nátaga y Tesalia, deben optimizar urgentemente su gestión hídrica. La clave del éxito radicará en la articulación comunitaria y el reporte temprano ante los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo y entidades como Aguas del Huila frente a cualquier amenaza de incendio forestal o reducción drástica de caudales.

El cuidado de nuestra riqueza hídrica frente al fenómeno de El Niño es una responsabilidad compartida que no admite demoras ni improvisaciones. Desde la moderación en nuestros hogares hasta la eficiencia técnica de nuestros acueductos, cada gota cuenta. Te invitamos a seguir conectado con los contenidos periodísticos de Enredijo para mantenerte informado sobre cómo nuestra región construye soluciones sostenibles y protege su patrimonio ambiental.

La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.

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