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El norte arde bajo alertas rojas mientras el sur aguarda entre lluvias
Mientras la zona norte del departamento del Huila enfrenta la inclemencia del fuego alimentado por temperaturas extremas, el sur del departamento aún respira bajo un régimen de lluvias continuas. Sin embargo, la tregua en el sur es engañosa, la alteración climática cubrirá a todo el país, y su inminencia no debe subestimarse, incluso si en algunas regiones su impacto total parece retrasarse unos meses.
La radiografía de esta crisis climática tuvo su episodio más reciente en el municipio de Aipe; desde la noche del martes, el cerro El Callejón, en la zona rural de dicha localidad, fue escenario de un agresivo incendio de cobertura vegetal. Gracias a la rápida intervención del Cuerpo de Bomberos desde las primeras horas del miércoles, las llamas fueron finalmente controladas, evitando una propagación que habría dejado una huella ecológica devastadora.
El fuego en Aipe es solo el síntoma visible de un diagnóstico general crítico. La Oficina para la Gestión del Riesgo de Desastres del Huila ha encendido las alarmas y hace un llamado urgente a extremar las medidas de prevención. Las severas condiciones de tiempo seco están creando el combustible perfecto (vegetación deshidratada y baja humedad) para la ocurrencia de emergencias similares en toda la franja norte y centro del departamento.
De acuerdo con el Boletín 587 emitido por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), el mapa de riesgo de incendios de cobertura vegetal es contundente. Alerta Roja: Aipe, epicentro actual de la vulnerabilidad; alerta Naranja en Villavieja, Teruel, Yaguará y Gigante, y alerta Amarilla para Neiva y Palermo.
El contraste climatológico que experimentamos hoy en el departamento es un claro ejemplo del comportamiento irregular de El Niño en su fase de asentamiento. Mientras en Pitalito y otros municipios del sur seguimos registrando precipitaciones que mantienen a salvo nuestra biodiversidad, los vientos desecantes y el estrés térmico en el valle del Alto Magdalena están sofocando al norte del Huila. Si bien este desfase geográfico es transitorio, el déficit hídrico es un fenómeno de escala macrorregional y terminará por instaurarse en todo el territorio colombiano sin excepción.
“Hacemos un llamado especial a los municipios que históricamente presentan mayor recurrencia de incendios de cobertura vegetal durante esta temporada, como Aipe, Palermo y Neiva, para que fortalezcan las acciones de vigilancia, activen sus capacidades de respuesta y promuevan la prevención con las comunidades. La articulación entre las autoridades locales, los organismos de socorro y la ciudadanía es fundamental para evitar emergencias de mayor magnitud”, Orlando Garzón, líder del Proceso de Manejo de Desastres del Huila.
Ante este crudo panorama, la Oficina para la Gestión del Riesgo reiteró que la prevención es la única barrera efectiva para reducir el riesgo de incendios forestales y proteger nuestras fuentes hídricas y la seguridad comunitaria. Las autoridades instan a la población a erradicar de tajo las mal llamadas “quemas controladas” de residuos, no arrojar colillas de cigarrillos ni elementos inflamables en zonas de vegetación, y reportar inmediatamente cualquier conato de incendio a las líneas de emergencia de su municipio.
El Niño ya está aquí, y frente a la implacable fuerza del clima, la indiferencia es el peor de los combustibles.








