La Asociación Colombiana de Historiadores emitió un contundente llamado desde el sur del país. En un rechazo frontal al negacionismo, los académicos urgen la enseñanza crítica de la historia como pilar fundamental para la paz y anuncian la conmemoración del centenario de la masacre de las bananeras para 2028.

La historia de Colombia no puede seguir siendo un relato mutilado a conveniencia, así lo manifestaron desde el sur del país, el pasado 9 de octubre de 2026, las y los miembros de la Asociación Colombiana de Historiadores (ACH), quienes lanzaron una proclama fundamental para el país, documentada en el “Manifiesto de Pasto”.
Reunidos en Asamblea extraordinaria durante el XXII Congreso Colombiano de Historia en la ciudad de Pasto, los profesionales dejaron clara su postura: el ejercicio de la historia tiene un compromiso ineludible y una tarea esencial enfocada en la construcción de paz y en el esclarecimiento de la verdad histórica.
El documento es un diagnóstico crítico sobre cómo la memoria está siendo manipulada en nuestros tiempos y aclaran que su vocación profesional, desde la enseñanza, la investigación y la divulgación, gira en torno a un compromiso irrestricto con la memoria, la verdad y la convivencia social.
Contra la amnesia y el negacionismo estructural
En su pronunciamiento, la Asociación rechaza tajantemente cualquier comprensión simplista de la historia nacional, repudian las posturas negacionistas que intentan ocultar las dinámicas de violencia y la desigualdad estructural que han marcado al país y señalan que en tiempos de posverdad y polarización digital, comprender el pasado es la única defensa.
El documento advierte sobre el grave peligro de las lecturas reduccionistas del presente. Estas narrativas, señalan los historiadores, están parcializadas por intereses políticos e ideológicos, carecen de verdaderos ejercicios de memoria y evaden por completo la compleja realidad social y regional que conforma a nuestra nación.
La urgencia de enseñar nuestra historia


Uno de los puntos más álgidos del manifiesto es el llamado de atención sobre el sistema educativo. Los historiadores reclaman la urgente implementación de la enseñanza de la historia en el sistema educativo colombiano. Argumentan que esta enseñanza debe involucrar a todas las poblaciones de la nación, abarcando sectores étnicos, diversos, urbanos y rurales a lo largo de cada etapa de la vida. Para lograr esto, exigen que se utilicen los lineamientos consensuados propuestos por la Comisión Asesora de la Enseñanza de la Historia, amparados en la ley 1874 de 2017.
Asimismo, el manifiesto dirige una exhortación directa a las instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas. El llamado es a mantener firme su compromiso con la formación de historiadores, científicos sociales y licenciados en estas áreas. Se requiere que esta formación sea pluralista para garantizar que el país cuente con los investigadores y maestros suficientes para dotar de las herramientas necesarias para seguir construyendo sociedad. El objetivo es construir un país equitativo, que se piense históricamente y esté comprometido con una paz duradera y estable.
Rumbo al centenario del holocausto bananero
El periodismo investigativo y la historia comparten un deber sagrado: no dejar morir la memoria de las víctimas. Reafirmando su decisión irrevocable de seguir enseñando, sesionando y divulgando sus avances, la Asamblea anunció su próxima gran cita de memoria histórica en la ciudad de Santa Marta en el año 2028.
El propósito de este futuro encuentro será honrar a los colombianos cuyas vidas fueron arrebatadas en la zona bananera, conmemorando los 100 años de este holocausto. Como bien lo sentencia el cierre del manifiesto, la meta final “es aprender lecciones del pasado para garantizar que episodios trágicos como ese nunca se puedan repetir”.










