Folletos avalados por la Unesco. Foto: MInEducación
Un informe conjunto elaborado por la Universidad del Magdalena y el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Unesco reveló en julio de 2026 que la cobertura y la infraestructura de la educación inicial en Colombia registraron un aumento sostenido durante los últimos cuatro años.
El estudio técnico concluye que la implementación de la Estrategia de Educación Inicial integral permitió duplicar la atención de menores en zonas rurales y territorios afectados por el conflicto armado con el propósito de mitigar las brechas sociales desde la primera infancia.
Transición hacia un modelo integral
El documento analítico señala que el país modificó su enfoque tradicional centrado únicamente en el cuidado básico para adoptar una estrategia multidimensional. Esta nueva política estatal articula componentes fundamentales como la prestación de servicios de salud, la nutrición, los procesos pedagógicos continuos, la participación de las familias y la creación de ambientes protectores. Los investigadores de la agencia internacional y la academia destacan que este cambio de política reconoce a la primera infancia como el periodo más determinante para el desarrollo humano y la construcción de equidad.
Crecimiento en cobertura e infraestructura
Los indicadores recolectados evidencian que la atención integral benefició a más de dos millones de niñas y niños entre los años 2023 y 2025. Las operaciones educativas se focalizaron en mil ciento veinte municipios y priorizaron las zonas rurales y los territorios históricamente apartados del desarrollo social. El reporte detalla que la atención global pasó de poco más de un millón de menores en 2015 a más de dos millones en 2025. Por su parte la matrícula oficial en los grados de preescolar subió de 113000 estudiantes en 2019 a cerca de 452000 en el año 2023 lo que representa una ampliación sostenida de las oportunidades de acceso.
El aspecto de la física educativa también reflejó modificaciones considerables. Las sedes oficiales capacitadas para ofrecer los grados de prejardín y jardín aumentaron de 637 a 5235 establecimientos. Este incremento superior al setecientos por ciento amplió de manera directa la capacidad del Estado para recibir a la población infantil en las instituciones públicas a nivel nacional.
Recomendaciones para garantizar la sostenibilidad
El equipo técnico de la Universidad del Magdalena y la entidad adscrita a la Unesco formuló un grupo de sugerencias orientadas a asegurar la viabilidad de la política pública a largo plazo. Entre las directrices principales sobresale la necesidad de afianzar el trabajo articulado entre el Ministerio de Educación, el Ministerio de Salud y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
Los evaluadores sugieren adicionalmente integrar las bases de datos de las distintas entidades estatales, formalizar la figura del docente itinerante para las regiones rurales de difícil acceso, promover una mayor vinculación de los núcleos familiares en los procesos de crianza y actualizar los sistemas informáticos de seguimiento a los menores de edad. Estos pasos buscan consolidar la educación inicial como una herramienta permanente de justicia social y desarrollo en todo el territorio colombiano.








