En febrero de 2026, la tasa de desempleo en Colombia logró romper el piso de los dos dígitos al ubicarse en 9,2%, marcando un hito histórico de recuperación. Según los datos revelados por el DANE, la ciudad de Neiva destaca por su notable mejora al llegar al 8,1%, consolidándose junto a Bogotá y Villavicencio como los territorios con mayor ocupación del país. Este descenso nacional refleja un mercado en movimiento, aunque advierte sobre serios desafíos en el agro y la brecha de género.
Cifras de desempleo
El panorama laboral colombiano inició el 2026 con noticias sumamente alentadoras que dan un respiro a la economía. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reveló que la tasa de desempleo en el mes de febrero bajó al 9,2%, lo que representa una reducción de 1,1 puntos porcentuales frente al 10,3% que se había reportado en el mismo mes del año anterior. De acuerdo con la entidad oficial, esta es la cifra más baja registrada para un mes de febrero desde el año 2001.
La directora del DANE, Piedad Urdinola, explicó que esta medición muestra una tendencia positiva constante, en donde la población empleada a nivel nacional superó la barrera de los 24 millones de personas, logrando integrar a 624.000 nuevos trabajadores formales e informales al mercado. En simultáneo, la población general en situación de desempleo cayó a 2,4 millones, evidenciando una sana disminución de 252.000 ciudadanos que lograron ubicarse en algún puesto de trabajo durante el último año.
Neiva es ejemplo de reactivación
A nivel regional, la ciudad de Neiva se ha convertido en un verdadero caso de éxito digno de análisis. La tasa de desocupación en la capital del Huila registró una importante reducción, pasando del 9,1% al 8,1% en tan solo un año. Esta variación de un punto porcentual la ubica en el privilegiado grupo de las principales ciudades con menores niveles de desocupación dentro del territorio nacional.
Para entender este fenómeno local, resulta fundamental mirar qué ramas de actividad están dinamizando la economía de la región. Según explicó Urdinola, la administración pública, la defensa, la educación y la atención de la salud humana fueron los motores principales en Neiva, aportando cinco puntos porcentuales a la generación de ocupación local. Adicionalmente, la industria manufacturera puso su grano de arena con una contribución de 0,6 puntos porcentuales. Estas cifras demuestran que la ciudad mantiene una fuerte vocación hacia la prestación de servicios y la inversión del sector público para jalonar su mercado.
Contrastes del mercado
La reducción de la tasa de desempleo nacional no se vive de manera uniforme en todas las regiones, dejando en evidencia las enormes diferencias que impone la estructura económica y productiva de cada territorio. Al revisar el trimestre móvil comprendido entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, la capital del Meta, Villavicencio, lidera el ranking de ocupación con una tasa de desocupación de apenas el 8,0%. Muy de cerca le siguen la ya mencionada Neiva con el 8,1% y la capital del país, Bogotá D.C., con un destacable 8,2%.
En el otro extremo de la balanza, la realidad sigue siendo crítica para varias zonas del Pacífico y el Caribe colombiano. Quibdó presenta la mayor tasa de desocupación con un alarmante 26,3%, un nivel que triplica el promedio de las ciudades líderes. En la lista roja le siguen Riohacha con el 14,3% y Cartagena con el 14,2%. Estas estadísticas reflejan un reto enorme para focalizar las políticas públicas de formalización empresarial en los polos de mayor rezago.
Los sectores que más y menos
Al profundizar en las actividades que verdaderamente están moviendo la aguja del empleo en el país, las áreas enfocadas en el conocimiento y la prestación de servicios toman la delantera indiscutible. Las actividades profesionales, científicas, técnicas y de servicios administrativos sumaron 1,1 puntos porcentuales a la variación positiva de la ocupación, seguidas muy de cerca por el bloque de administración pública y la salud, que aportaron 1,0 punto porcentual. Asimismo, las artes, el entretenimiento y la recreación jugaron un rol positivo con 0,8 puntos porcentuales.
Sin embargo, hay graves alertas en sectores tradicionalmente fuertes. La agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca sufrió el mayor impacto al destruir 363.000 empleos. El sector del transporte y el almacenamiento reportó una caída de 86.000 trabajadores, mientras que la construcción perdió 38.000 puestos y el comercio se redujo en 5.000 personas. Incluso en ciudades con buen desempeño como Neiva, el comercio y la construcción presentaron fuertes contracciones, restando 1,5 y 1,3 puntos porcentuales respectivamente a su mercado interno y mostrando los efectos de una economía que aún ajusta sus cimientos.
La brecha de género
A pesar de los históricos números generales, el mercado laboral de Colombia mantiene deudas profundas, empezando por la equidad de género. El reciente informe estadístico confirma que la brecha entre el desempleo femenino y masculino continuó ampliándose durante este periodo. En el mes de febrero, la tasa de ocupación para los hombres se situó en un sólido 71,2%, mientras que la de las mujeres se estancó dolorosamente en apenas el 47,3%.
Por otro lado, la problemática de la informalidad laboral dio un ligero respiro, aunque sigue siendo la barrera más grande para la prosperidad de las familias. El indicador bajó del 57,6% registrado en febrero de 2025 al 55,3% en el segundo mes de 2026. A la par, el estudio señaló que 14,4 millones de personas conforman hoy la población por fuera de la fuerza de trabajo a nivel nacional. Según los datos recolectados, esta población inactiva se concentra en su gran mayoría en labores de oficios del hogar (54%) y en continuar estudiando (23,6%).
La reducción del desempleo en Colombia a un envidiable 9,2% en febrero de 2026 nos entrega una señal esperanzadora de que ciertos sectores de la economía logran estabilizarse y crecer. Vale la pena aplaudir el liderazgo ocupacional de ciudades intermedias como Neiva, donde el sector de servicios ha apalancado la recuperación. Sin embargo, este optimismo numérico no debe cegarnos ante retos estructurales gravísimos: la profunda desigualdad laboral de la mujer, el alarmante desplome del agro nacional y una informalidad que somete a más de la mitad de los colombianos. Te invitamos a mantenerte conectado con Enredijo para seguir descifrando lo que las cifras económicas esconden y cómo estas transformaciones terminan por impactar directamente en tu bolsillo. ¡El mejor periodismo investigativo está aquí, a un solo clic!








