Tras cuatro décadas de consagración a la música andina, el maestro Faiver Olave Díaz y su Grupo Libertad celebran un logro histórico de resistencia sonora en Pitalito. Sin embargo, su invaluable legado como docente, luthier y gestor cultural enfrenta un momento de incertidumbre ante la posible desaparición del festival nacional que fundó y dirigió durante 22 años.

Durante 40 años, los vientos del sur del Huila han soplado al ritmo del Grupo Libertad, la icónica agrupación laboyana fundada y dirigida por el maestro Faiver Olave Díaz. Hoy, mientras el ensamble celebra cuatro décadas dedicadas a la creación musical, la formación de nuevas generaciones y la construcción de la identidad regional, una nota melancólica acompaña el festejo: el retiro definitivo de Olave de la dirección del Festival Nacional de Música Andina tras 22 años ininterrumpidos de gestión, un vacío que deja al borde de la desaparición a uno de los encuentros folclóricos más importantes del Valle de los Laboyos.
1984: El génesis de una utopía andina


En el sur del Huila, los vientos andinos resuenan con un nombre propio y una historia que se niega a ser olvidada, el Grupo Libertad, una agrupación que nació a la vida artística laboyana en el año 1984 y que este 28 de octubre celebra 40 años de vida musical. La historia de este ensamble es inseparable de la constancia de su director, Faiver Olave Díaz. Nacido en Pitalito en 1966, Olave creció en el seno de la familia musical “Los Olave” y comenzó su formación a los cinco años bajo la instrucción de su abuelo, el maestro José Ignacio Olave Cabrera, integrando la agrupación Alma Huilense. Sin embargo, su profundo sentido de identidad y la necesidad de perfeccionar la ejecución de los instrumentos andinos lo impulsaron a tomar su propio camino, separándose musicalmente de su mae4stro y guía de los primeros años para darle vida a la leyenda del Macizo Colombiano.
1994-2020: La madurez sonora y el viaje discográfico


El legado del Grupo Libertad se ha materializado en una discografía robusta que documenta su evolución. El viaje por los estudios de grabación inició en 1994 con el casete “Artistas Laboyanos”, seguido por “Sendero” en 1996. Con la llegada del CD, su propuesta se consolidó a través de producciones memorables como “Todos Juntos” (1998), “Sangre Laboyana” (2001), “Barro Crudo” (2004), “Como una Luna” (2007), “Con los Ojos del Alma” (2010), “Leyenda del Macizo Colombiano” (2014) y el repertorio netamente andino de “Un Legado” (2020). El maestro Faiver Olave ha sido el compositor de los temas musicales de los ocho trabajos discográficos de la agrupación, regalándole a su tierra obras como “Pitalito Tierra de Amor”, “Cumbia Laboyana” y el tema oficial del bicentenario de Pitalito. Su inmenso bagaje los llevó a escenarios como el Teatro Colón de Bogotá, el Festival Mono Núñez y la Plaza de los Ponchos en Ecuador, erigiéndolos como embajadores de la cultura regional.
2008: La siembra en las aulas y el taller del artesano
Más allá de los escenarios, la entrega de Olave a la música es holística. Desde el año 2008, ejerce como fundador, promotor y profesor de escuelas de formación de música andina en Pitalito, llevando sus saberes a estudiantes del Colegio Liceo Andaki, el SENA, el Colegio Jerónimo España y la Escuela Normal. Esta labor pedagógica ha sido un escudo para motivar a la juventud y ha dado frutos en la creación de nuevos ensambles como el Grupo Musical Liceo Andaki, Generación Andina, Sendero y Semillas de Pitalito. A la par de su docencia, destaca su vocación como luthier, manteniendo un taller propio para la investigación, fabricación y comercialización de instrumentos andinos como zampoñas, quenas y tambores construidos por sus propias manos.
El ocaso de una era: 22 años de un festival andino


La magnitud de su obra consagró a Faiver Olave como un pilar imprescindible de la gestión cultural, labor por la cual fue galardonado con la Cotiza de Oro en 2016. Su mayor epopeya organizativa ha sido la fundación y dirección del Festival Nacional de Música Andina Latinoamericana “Faiver Olave Díaz”, un certamen bautizado con su nombre en homenaje a su incansable lucha por la identidad laboyana. Sin embargo, la crónica de este encuentro cultural se enfrenta hoy a un giro melancólico. Tras 22 años ininterrumpidos de sostener esta vitrina para los ritmos del sur del continente, el maestro Olave deja la dirección del evento.
Con su partida de la batuta organizativa, el festival que convocó a los exponentes de la zampoña y el charango se asoma a un abismo inminente, con la alta posibilidad de desaparecer para siempre de la programación cultural del Valle de los Laboyos. Queda, no obstante, un legado imborrable y la certeza de que el “Tambor de Oro” de la cultura huilense sembró una semilla que resonará en cada viento de la región











2 respuestas
Maravilloso Grupo Linertad. Gracias Maestro Faiver.
Maravilloso Grupo Libertad. Gracias Maestro Faiver.