Un nuevo bastión de la cholupa y el cooperativismo campesino en el Huila
En un esfuerzo por blindar la identidad agrícola de la región frente al avance de la urbanización, los productores del municipio de Rivera, agrupados en la Cooperativa Cholupa del Huila, han dado un paso estratégico en la cadena de valor con la inauguración de la “Casa de la Pasiflora”, espacio donde funciona como vitrina comercial que busca convertirse en un símbolo de resistencia del sector rural ante los cambios en el uso del suelo.
Transformación denominación de origen
La cholupa, fruta emblemática del departamento y protegida con el sello de denominación de origen, ha pasado de ser un producto de venta en fresco a convertirse en la base de una oferta agroindustrial diversificada. En la nueva Casa de la Pasiflora, la cooperativa ofrece más de 10 subproductos que incluyen desde jugos y frappés hasta innovaciones como salsas, gomitas, cheesecake y postres artesanales.
Esta iniciativa surge como respuesta a la presión inmobiliaria en Rivera, según los productores, la compra de tierras para proyectos de construcción ha transformado el paisaje agropecuario, obligando a los agricultores a migrar hacia otras áreas para mantener sus cultivos y proteger el legado de esta pasiflora única.
El modelo cooperativo

La Cooperativa Cholupa del Huila, integrada por hombres y mujeres con vocación agraria, demuestra que la organización social es la clave para escalar en el mercado. Arturo Pascuas Yáñez, representante legal de la organización, señaló que el desafío actual radica en la expansión. “El objetivo es conseguir nuevas tierras, pues la producción actual apenas cubre la demanda local, y existe un potencial real para exportar a países europeos”.
Desde el punto de vista técnico y agronómico, el manejo de estos cultivos bajo el modelo cooperativo permite optimizar rendimientos. Según expertos de la asociación, una hectárea de cholupa bien gestionada puede producir entre 12 y 15 toneladas anuales, distribuidas en tres cosechas reguladas mediante podas de formación, lo que garantiza una oferta constante en el mercado.
Ciencia y sostenibilidad
Actualmente, se adelanta un proyecto de investigación y desarrollo con una inversión superior a los $2.725 millones de pesos, enfocado en la selección genética para encontrar resistencia al hongo Fusarium spp., una de las principales amenazas fitosanitarias que afecta la productividad de las pasifloras en el Huila.
Socios de la cooperativa como Andrés Puentes destacan que el modelo de negocio no solo busca la rentabilidad, sino la sostenibilidad ambiental. La visión de la asociación incluye la preservación de especies locales dentro de los cultivos, integrando la producción agrícola con el turismo experiencial y educativo.
Turismo y tradición
La Casa de la Pasiflora, ubicada en el casco urbano de Rivera, ha sido diseñada para reflejar la calidez de las casonas antiguas, incorporando el trabajo de artesanos locales en su decoración. Se proyecta como el primer paso hacia un sueño mayor: la creación de un parque temático de la cholupa, donde los visitantes puedan conocer el proceso del cultivo desde la semilla hasta la mesa.
Con esta apertura, el sector agrícola de Rivera reafirma su resiliencia. A pesar de los retos geográficos y económicos, los productores de la Cooperativa Cholupa del Huila demuestran que la transformación de la materia prima y la unión gremial son las herramientas más sólidas para asegurar el relevo generacional y la competitividad internacional del campo huilense.








