La Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) lidera la instalación de tecnologías limpias en Rivera para transformar lixiviados del cacao en biogás. Esta iniciativa protege el acueducto y promueve una economía circular que beneficia a numerosas familias.

Para frenar la contaminación hídrica, la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) instaló un moderno biodigestor en la central de Corcacao, en Rivera, Huila. Este sistema sostenible convierte los lixiviados del cacao en biogás y fertilizante orgánico, beneficiando a más de cincuenta familias y protegiendo el acueducto local.
El peligro oculto del jugo del cacao
La producción intensiva de cacao genera un subproducto altamente ácido conocido como “baba” o lixiviado. Cuando este líquido viscoso llega a los ríos y suelos sin un tratamiento adecuado, actúa como contaminante agresivo. Los lixiviados alteran el ecosistema acuático, disminuyen el oxígeno disuelto y ponen en inminente riesgo a la biodiversidad. Conscientes de esta amenaza ambiental, en la asociación productora Corcacao manejaban estos residuos mediante filtros de piedra porosos. Sin embargo, una inspección técnica de la CAM en 2025 identificó la necesidad urgente de modernizar este proceso para garantizar una verdadera sostenibilidad ecológica a largo plazo.
Tecnología limpia al servicio del agro
La solución definitiva llegó a través del Plan de Ordenación y Manejo de la Cuenca del río Las Ceibas y el río Loro. La CAM decidió apostar firmemente por la instalación de un biodigestor, una estructura hermética que captura los lixiviados y acelera su descomposición mediante bacterias. Pedro Córdoba, integrante de la asociación cacaotera, confesó que inicialmente hubo escepticismo entre los productores: “Siempre había temor, porque no se había escuchado sobre esta tecnología”. Hoy, la realidad es distinta. El dispositivo no solo eliminó la descarga de agentes contaminantes en fuentes hídricas, sino que revolucionó la central.


Del problema al biogás y fertilizante
El biodigestor transformó lo que antes era un dolor de cabeza ambiental, en dos recursos de altísimo valor para los cacaoteros. En primer lugar, la fermentación anaeróbica genera biogás, un combustible limpio que actualmente se usa a diario para encender los fogones de la cocina de Corcacao. A mediano plazo, los productores proyectan utilizar este gas ecológico para alimentar el silo de secado, lo que reducirá sus costos energéticos. Por otro lado, el proceso expulsa biol, un poderoso abono orgánico en estado líquido muy rico en nutrientes que ya se está aplicando para regenerar los suelos agrícolas de las fincas. Paralelamente, la autoridad ambiental avanza en estudios bromatológicos para certificar la riqueza de este fertilizante.
Protección del agua y visión de futuro
El impacto más trascendental de esta obra de ingeniería ambiental es la protección directa de la fuente abastecedora que nutre el acueducto de Rivera. Javier Cardoso Gutiérrez, vocero del proyecto río Las Ceibas, detalló que esta estrategia busca fortalecer la gobernanza comunitaria del agua y afianzar la coordinación interinstitucional. La meta trazada es ambiciosa: el año pasado se construyeron tres biodigestores en la región, y para esta vigencia anual se proyecta con entusiasmo la instalación de cuatro estructuras adicionales. De esta manera, unas cincuenta familias productoras huilenses están liderando hoy un cambio sin precedentes hacia la agricultura regenerativa.
Artículo redactado con información de la CAM.








