Foto: EFE | Fotógrafo: STEPHEN BRASHEAR
El sueño de la selección estadounidense de hacer historia en su propio Mundial llegó a un abrupto final en el Estadio de Seattle, donde una contundente Bélgica se impuso por 4-1 en los octavos de final. El encuentro, precedido por una intensa controversia política que involucró hasta al presidente Donald Trump, culminó con una lección de fútbol por parte de los “Diablos Rojos”, quienes desnudaron las falencias defensivas del equipo dirigido por Mauricio Pochettino.
El Caso Balogun
Antes de que rodara el balón, el partido ya se jugaba en los despachos y en las redes sociales. La inusual intervención del presidente Donald Trump, quien abogó directamente ante Gianni Infantino (presidente de la FIFA) para que se le levantara la suspensión al delantero estadounidense Folarin Balogun tras su expulsión ante Bosnia y Herzegovina, generó un revuelo mundial. La FIFA, apelando al artículo 27 de su código disciplinario, suspendió la sanción, permitiendo a Balogun ser titular.
Sin embargo, la presencia del delantero no fue suficiente para torcer el destino. La Real Federación Belga de Fútbol había expresado su “asombro” por la decisión, pero en el campo, el equipo europeo demostró que la mejor respuesta se da con goles.
Un inicio fulgurante
El partido comenzó con una intensidad abrumadora. Apenas a los 9 minutos, el mediocampista ofensivo belga Charles De Ketelaere capitalizó una jugada por izquierda de Leandro Trossard para marcar el primer tanto. El dominio belga era evidente, con un Trossard constante como dolor de cabeza para la defensa estadounidense.
Pese al golpe inicial, Estados Unidos encontró un resquicio de esperanza a los 31 minutos. Un tiro libre ejecutado por Malik Tillman sufrió un desvío en la barrera, descolocando al experimentado portero Thibaut Courtois y decretando el 1-1. El estadio de Seattle, colmado con casi 67,000 espectadores, estalló en júbilo.
La respuesta de De Ketelaere
La alegría estadounidense duró apenas dos minutos. En otra jugada tejida desde la derecha hacia la izquierda, Trossard volvió a ser decisivo con un centro preciso. Esta vez, De Ketelaere se impuso en el área, superando al capitán estadounidense Tim Ream, y con un certero cabezazo devolvió la ventaja a Bélgica. Este rápido golpe al mentón desestabilizó por completo al equipo de Pochettino.
Errores y sentencia en la segunda mitad
El inicio del segundo tiempo trajo consigo el error que sepultaría las aspiraciones de EE. UU. Al minuto 57, el arquero Matt Freese intentó anticipar un pase largo fuera de su área, pero falló en el despeje ante la presión de De Ketelaere. El balón quedó a merced de Hans Vanaken, quien desde larga distancia y con el arco vacío anotó el 3-1, marcando además su primer gol en un Mundial.
A pesar de los intentos estadounidenses por descontar, liderados por ingresos como el de Sebastian Berhalter (quien casi anota un golazo), la defensa belga se mantuvo firme. Ya en el tiempo de descuento (90+3′), un contragolpe letal terminó con el balón en los pies del implacable Romelu Lukaku, quien no perdonó y selló el definitivo 4-1.
Bélgica, ahora invicta en 18 partidos, avanza con paso firme hacia los cuartos de final, donde se enfrentará a España. Mientras tanto, Estados Unidos, el último de los anfitriones que quedaba en pie, se despide de su Mundial, dejando un sabor amargo y muchas interrogantes sobre su futuro deportivo, opacado en esta ocasión por una polémica extradeportiva que no logró evitar la debacle en la cancha.
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La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.








