Bélgica clasifica a octavos. Foto: EFE
Ayer, 1 de julio de 2026, la selección de Bélgica protagonizó uno de los encuentros más dramáticos en lo que va de la Copa Mundial de la FIFA en el Seattle Stadium. Tras ir perdiendo por dos goles ante un sólido equipo africano, los Diablos Rojos lograron darle la vuelta al marcador en los minutos finales, sellando su pase a los octavos de final con un agónico 3-2 en la prórroga, marcado por un penal lleno de controversia.
Dominio inicial de los Leones
Desde el arranque, Senegal impuso su ritmo y su gran fortaleza física en el terreno de juego. Su insistencia dio frutos cuando Habib Diarra abrió la cuenta al minuto 24, aprovechando el rebote de un balón que Ismaïla Sarr había estrellado en el poste.
Al regresar del descanso, Sarr amplió la ventaja para los senegaleses con una jugada magistral: durmió con el pecho un pase largo de Moussa Niakhaté y definió con frialdad ante la salida de Thibaut Courtois. Este tanto significó su cuarto gol en el torneo, igualando el récord del legendario Roger Milla como el africano con más goles en una sola edición mundialista.
El resurgimiento de los Diablos Rojos
Cuando la sorpresiva eliminación belga parecía un hecho inminente, las sustituciones del cuerpo técnico cambiaron la historia. El ingreso de Romelu Lukaku fue providencial; el goleador histórico encendió la chispa de la esperanza con un remate letal en el minuto 86.
El golpe anímico desestabilizó a la zaga africana, y apenas tres minutos después, Youri Tielemans emparejó el marcador (2-2). De esta forma, Bélgica forzó una prórroga de infarto y mantuvo viva su racha de 17 partidos consecutivos sin conocer la derrota.
Prórroga de tensión y el factor VAR
El tiempo suplementario se convirtió en un auténtico intercambio de golpes. Senegal acarició la gloria con una peligrosa incursión de Ibrahim Mbaye, mientras que el belga Dodi Lukébakio estremeció el travesaño, recordando a los más de 68.000 espectadores que el duelo podía decantarse hacia cualquier lado. Sin embargo, cuando la tanda de penales asomaba en el horizonte, el encuentro tomó un giro definitivo.
La polémica decisión que definió la clasificación
En el último suspiro del partido, Lamine Camara derribó a Tielemans dentro del área, desatando la intervención del videoarbitraje (VAR). Tras unos minutos de altísima tensión, el árbitro apuntó al manchón blanco. La decisión provocó airadas protestas de los jugadores senegaleses, llevando a Pathé Ciss a recostarse sobre el punto penal en señal de inconformidad.
A pesar de la inmensa presión, Tielemans mantuvo la sangre fría y transformó la pena máxima en el minuto 125. Esta anotación no solo concretó la voltereta, sino que se inscribió en los libros de historia como el gol más tardío jamás marcado en una Copa del Mundo.
Bélgica demostró una resiliencia formidable, reviviendo el espíritu de aquella histórica remontada frente a Japón en 2018. Ahora, los europeos se preparan para enfrentar a Estados Unidos en los octavos de final. Mantente al día con toda la emoción y la mejor cobertura de este torneo mundialista aquí, en Enredijo.
La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.








