Fotos: Academia Huilense de Historia
El surgimiento de la agrupación estuvo estrechamente ligado a un momento histórico marcado por la violencia bipartidista que afectó profundamente a la sociedad colombiana durante la década de 1950.
El principal gestor de esta iniciativa fue Carlos Julio Ibatá Monte (Aipe, 16 de octubre de 1912 – Neiva, 21 de diciembre de 2000). Reconocido por su carácter emprendedor y multifacético, se desempeñó como comerciante y adquirió, de manera empírica, conocimientos en diversas áreas como la veterinaria, la ingeniería e incluso la oftalmología.
Desde Natagaima (Tolima) a La Plata, había llegado Carlos Julio en 1943 atraído por las oportunidades comerciales en el occidente de Huila, límites con Cauca. Casado con Tulia Quesada y padre de catorce hijos, Ibatá fue un hombre de firmes convicciones liberales que vivió de cerca las consecuencias de los enfrentamientos políticos entre liberales y conservadores.
En medio de un ambiente de división, resentimiento y desconfianza entre los habitantes de la región, surgió una idea destinada a promover la reconciliación y la convivencia. En mayo de 1958, durante una reunión celebrada en la finca de Próspero Medina, en la que participaron Tarcisio Oviedo, Misael Falla, Próspero Medina, Enrique Bonilla, Rufino Ramírez, Jesús Castañeda, Aniceto Amaya y Carlos Julio Ibatá, nació la idea de conformar una agrupación musical popular o murga, integrada por instrumentos artesanales elaborados con materiales como vejigas, calabazos (traídos de Natagaima) y guaduas, complementados con instrumentos tradicionales como el tiple, la guitarra, la flauta, el violín, la bombarda, el violón, la caja, la charrasca, las maracas, la tambora y el carángano. Entre estos sobresalía un singular instrumento conocido como «la Marrana» o «la Puerca» interpretado por el propio Carlos Julio Ibatá.

Así nació la Banda de los Borrachos, una agrupación que, mediante la música, el humor y la alegría, recorría las calles de La Plata visitando las viviendas de sus integrantes y despertando a la población durante las alboradas de la madrugada. Sus presentaciones congregaban a numerosos habitantes que se unían espontáneamente a la celebración, contribuyendo a crear un ambiente festivo en el marco del día de San Pedro.
La existencia de la agrupación se mantuvo en secreto hasta el 28 de junio de 1958, fecha en la que realizó su primera aparición pública. A las cuatro de la mañana, sus integrantes iniciaron un recorrido por las calles del municipio acompañados por los personajes simbólicos Pericles Carnaval e Ipiranga, gigantescos muñecos de aproximadamente dos metros y medio de altura diseñados por Carlos Julio Ibatá. Estos personajes tenían la misión de anunciar oficialmente la apertura de las festividades mediante la lectura del tradicional bando.
La agrupación estuvo conformada por destacados ciudadanos de La Plata, quienes aportaron su talento y entusiasmo para dar vida a esta iniciativa cultural:
Carlos Julio Ibatá Montes, comerciante y gestor principal de la agrupación, intérprete de la Puerca o Marrana; Misael Falla, tesorero municipal y director artístico; Tarcisio Oviedo, juez municipal y ejecutante del tiple; Enrique Bonilla, ganadero e intérprete de la charrasca; Aniceto Amaya, representante de Bavaria y Doble Anís, encargado de la caja; Jesús Castañeda, notario municipal, ejecutante del tambor; Rufino Ramírez, profesor de la Escuela de Varones, intérprete de las maracas; Félix Monje, auxiliar de odontología y guitarrista; Pedro Román, maestro de obra y ejecutante del violón; Salomón Salazar, carpintero encargado de la elaboración de los instrumentos y ejecutante del carángano, con el apoyo de Campoelias Tejada para su transporte; Euclides Dussán, personero municipal e intérprete de guitarra; Héctor Ruiz, gerente del Banco de Bogotá en La Plata, ejecutante de la bombarda; Augusto Cuéllar, transportador e intérprete de la flauta traversa.
El primer ensayo oficial de la agrupación se realizó el 18 de junio de 1958 en la finca de Moisés Medina, lugar donde actualmente funciona el Instituto Técnico Agrícola.
La Banda de los Borrachos se convirtió, desde entonces, en un referente de identidad cultural, reconciliación y alegría popular para los habitantes de La Plata y para el occidente del departamento del Huila, dejando un legado que aún hoy forma parte de la memoria colectiva y del patrimonio folclórico regional.








