Un movimiento en masa en la parte alta de la quebrada La Perla pone en riesgo a quince viviendas en ese sector rural de Pitalito. Las autoridades mantienen un monitoreo continuo ante la posibilidad de represamientos derivados de las fuertes lluvias que azotan el sur del departamento del Huila.

Quince viviendas ubicadas en la parte bajan de la vereda Charguayaco en el corregimiento del mismo nombre, en Pitalito enfrentan un riesgo latente tras un deslizamiento en masa registrado en la madrugada de este martes. La caída de tierra y rocas sobre la quebrada La Perla provocando la natural alarma entre la comunidad
Los organismos que inspeccionaron la zona no descartan represamientos que podrían desencadenar una avalancha si persisten las precipitaciones en el sur del Huila. Para prevenir una emergencia mayor, el personal de gestión del riesgo y los bomberos activaron el Sistema de Alertas Tempranas y difundieron un mensaje preventivo a toda la comunidad expuesta.
Inspección técnica en la zona
El evento geológico ocurrió cerca de las cuatro de la mañana de ayer martes 18 de agosto y motivó un recorrido a tempranas horas por parte de las entidades de socorro y habitantes del sector. Durante la verificación en terreno se percibieron ruidos activos de desprendimiento y socavación que evidencian una fuerte inestabilidad en la montaña. La quebrada La Perla desemboca en la quebrada Arroyuelos, situación que incrementa la necesidad de una vigilancia constante sobre el nivel y el comportamiento del caudal.


Puntos críticos de represamiento
Los evaluadores identificaron cuatro zonas de atención prioritaria a lo largo del afluente. En la parte más alta descubrieron una corona de quince metros de longitud donde inició el proceso de remoción en masa. Aguas abajo encontraron una acumulación importante de material de arrastre cerca de una vivienda aislada, sumado a un tercer bloqueo directo sobre la fuente hídrica. La cuarta zona corresponde al caserío de quince casas en la parte baja, donde los ocupantes presentan el mayor nivel de vulnerabilidad ante un eventual descenso violento de lodo y rocas.
Prevención ante el clima adverso
Las condiciones climáticas actuales en la región exigen máxima precaución. Si las lluvias fuertes continúan, el agua podría romper las barreras naturales de tierra y generar una avenida torrencial directa hacia el asentamiento. Ante este panorama se ordenó mantener la observación permanente de las laderas y preparar un informe técnico para definir obras de mitigación. La recomendación principal para los pobladores es reportar de inmediato cualquier cambio en la montaña y seguir las indicaciones oficiales.








