Imagen ilustrativa 庐 Enredijo
El Departamento Administrativo Nacional de Estad铆stica (DANE) confirm贸 este martes que la pobreza multidimensional en Colombia baj贸 al 9,9 % durante 2025. Esto significa que 793.000 colombianos lograron salir de esta condici贸n, rompiendo por primera vez en la historia el piso estad铆stico del 10 %. Aunque las cifras urbanas, lideradas por los avances en Bogot谩, muestran un progreso sostenido por quinto a帽o consecutivo, la persistente brecha estructural con las zonas rurales y los retrocesos en la calidad de la salud encienden las alarmas para el pr贸ximo gobierno.
El panorama econ贸mico y social de Colombia empieza a mostrar se帽ales de una transformaci贸n que, si bien es lenta, resulta constante. Los datos m谩s recientes del DANE sobre el 脥ndice de Pobreza Multidimensional (IPM) del a帽o 2025 no solo confirman una tendencia a la baja, sino que marcan un hito psicol贸gico y t茅cnico para las finanzas y las pol铆ticas p煤blicas del pa铆s. Al ubicarse en un 9,9 %, el pa铆s respira frente a una reducci贸n de 1,6 puntos porcentuales frente al 11,5 % registrado en el 2024. Desde Enredijo, analizamos a fondo lo que significan estos n煤meros, qui茅nes son los verdaderos ganadores de esta recuperaci贸n y cu谩les son los baches que a煤n nos impiden cantar victoria plena.

793.000 colombianos mejoran su calidad de vida
Para entender el peso de este 9,9 %, es fundamental traducirlo a vidas humanas. La ca铆da del indicador representa a 793.000 personas que dejaron de ser consideradas pobres multidimensionales en tan solo doce meses. Hoy en d铆a, la cifra total de colombianos que permanecen en esta condici贸n es de 5,2 millones.
El IPM, a diferencia de la pobreza monetaria (que solo mide cu谩nta plata entra a un hogar), eval煤a 15 indicadores agrupados en cinco dimensiones cr铆ticas: condiciones educativas, ni帽ez y juventud, salud, trabajo y acceso a servicios p煤blicos y vivienda. Que la incidencia nacional haya bajado significa que las familias colombianas est谩n experimentando mejoras palpables en aspectos b谩sicos de su cotidianidad, desde el acceso a agua potable hasta una mayor asistencia escolar. El reporte del DANE destaca una noticia alentadora: de los 15 indicadores evaluados, ninguno present贸 un deterioro estad铆sticamente significativo a nivel general durante 2025.
El milagro estad铆stico de Bogot谩
Si hay un protagonista indiscutible en este descenso hist贸rico, es la capital del pa铆s. En 2025, Bogot谩 logr贸 reducir su pobreza multidimensional en un asombroso 60 %, pasando de un 5,4 % en 2024 a un casi irreal 2,2 %. Este desplome de 3,2 puntos porcentuales es el doble de r谩pido que el registrado en el resto del territorio nacional y logr贸 sacar a 252.000 bogotanos de la pobreza.
驴Cu谩l fue la clave? El mercado laboral. El trabajo contin煤a siendo el principal motor (y a la vez el mayor cuello de botella) para la calidad de vida en las ciudades, aportando un 32,8 % a la incidencia de la pobreza en la capital. No obstante, las pol铆ticas de inclusi贸n empezaron a dar frutos notorios en la reducci贸n de brechas de g茅nero: la diferencia de pobreza entre hogares con jefatura femenina y masculina cay贸 abruptamente, pasando de 4,1 puntos a tan solo 1,8 puntos porcentuales. Las mujeres, hist贸ricamente rezagadas en la recuperaci贸n pospandemia, finalmente est谩n capitalizando las mejoras laborales.
El campo frente a la ciudad
Pero no todo el mapa nacional se pinta de verde. El aplauso urbano contrasta con la cruda realidad de la periferia. En los centros poblados y la ruralidad dispersa, el 铆ndice de pobreza multidimensional se ubic贸 en un 22,4 % (una reducci贸n de 1,9 puntos frente al 24,3 % del a帽o anterior).
Aunque hay una mejora, la inequidad estructural es evidente. Un an谩lisis de los 煤ltimos a帽os revela que la pobreza en las zonas rurales sigue siendo 3,1 veces mayor que en las cabeceras municipales, una proporci贸n est谩tica que el Estado no ha logrado fracturar en el 煤ltimo trienio. La desconexi贸n estatal tiene su rostro m谩s visible en el departamento del Vichada, que hoy ostenta el triste r茅cord de ser la regi贸n con m谩s pobres multidimensionales en proporci贸n a su poblaci贸n: el 55,2 % de sus habitantes sobrevive bajo m煤ltiples carencias. Asimismo, las poblaciones de especial protecci贸n siguen vulnerables; el 37,9 % de los ciudadanos que se autorreconocen como ind铆genas a煤n vive en condiciones de pobreza, a pesar de una leve mejor铆a de 0,5 puntos.
Los motores de la mejor铆a
La radiograf铆a del DANE nos permite ver qu茅 tuercas se ajustaron para lograr el 9,9 %. Dos indicadores en particular jalaron el carro del progreso social en 2025: la formalizaci贸n laboral y el alcance educativo.
Por un lado, el bajo logro educativo disminuy贸 en 1,5 puntos, situ谩ndose en un 36,8 %. Esto significa que m谩s adultos est谩n completando sus ciclos de educaci贸n b谩sica o que las nuevas generaciones est谩n empujando el promedio del hogar hacia arriba. Por el otro lado, el trabajo informal tuvo una ca铆da importante de 2,3 puntos, bajando del 22,0 % al 19,7 %. Un empleo formal no solo asegura un salario, sino que arrastra consigo garant铆as en salud y pensiones que alivian inmediatamente la medici贸n de pobreza de cualquier familia.
Retos futuros
A pesar del optimismo que genera romper el piso del 10 %, los analistas econ贸micos y periodistas especializados coinciden en que la velocidad de la mejora se est谩 ralentizando a帽o tras a帽o. El “efecto rebote” que trajo la reactivaci贸n econ贸mica se est谩 agotando.
Uno de los puntos ciegos m谩s preocupantes est谩 en la dimensi贸n de la salud, que ha mostrado signos de estancamiento y retroceso en la calidad de atenci贸n, un s铆ntoma directo de las recientes transiciones y crisis en el sistema de aseguramiento nacional. A esto se suma que la reducci贸n sostenida de la pobreza ha demandado una alta inyecci贸n de subsidios y gasto p煤blico. Con el d茅ficit gubernamental presionando las cuentas del Estado, los expertos advierten que un ajuste fiscal es inevitable. El pr贸ximo gobierno, que asumir谩 en agosto, recibir谩 un pa铆s con mejores indicadores sociales, pero con una chequera p煤blica exhausta y el desaf铆o may煤sculo de mantener estos logros sociales sin desangrar la econom铆a.
El descenso de la pobreza multidimensional al 9,9 % es una excelente noticia para Colombia, demostrando que el pa铆s tiene la capacidad de sanar sus heridas sociales mediante la generaci贸n de empleo y el acceso a la educaci贸n. No obstante, las profundas brechas entre el campo y la ciudad, sumadas a los riesgos de un inminente apret贸n fiscal, nos recuerdan que el trabajo no ha terminado. Desde Enredijo, seguiremos poniendo la lupa sobre las decisiones econ贸micas que marcar谩n el rumbo del pa铆s. Te invitamos a suscribirte a nuestro bolet铆n para no perderte el mejor an谩lisis period铆stico, sin enredos y directo al grano.








