Santa Clara, California. — A simple vista, no podría haber dos escenarios más antagónicos: el solemne atril de mármol verde de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York y el césped frenético del Levi’s Stadium durante el Super Bowl LX, celebrado anoche. Sin embargo, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la estrella global Bad Bunny, han utilizado estos espacios para sintonizar una misma frecuencia geopolítica: América no es un país, es un continente, y el sur exige su dignidad.
Mientras los Seattle Seahawks celebraban su victoria sobre los Patriots, el verdadero triunfo de la noche fue cultural. Ante más de 100 millones de espectadores, Benito Martínez (Bad Bunny) no solo entretuvo; “tradujo” al lenguaje de la cultura pop la tesis que el mandatario colombiano ha defendido con vehemencia ante la diplomacia mundial.
La disputa semántica: “América” somos todos
El punto de conexión más visceral entre ambos líderes —uno político, el otro cultural— es la reivindicación territorial. Durante su show de medio tiempo, Bad Bunny no se limitó a cantar; desplegó una narrativa visual donde las banderas latinas no eran accesorios, sino protagonistas, culminando con un mensaje de unidad que incluyó a figuras como Ricky Martin y Lady Gaga.
Este acto es el eco exacto de los discursos de Petro ante la ONU (2022-2025), donde ha insistido en que la identidad de la región está fracturada por políticas impuestas desde el norte. “Vengo de uno de los tres países más bellos de la Tierra”, dijo Petro en 2022, contrastando la belleza de la selva con la violencia del mercado de las drogas. Anoche, Bad Bunny hizo lo mismo: mostró la belleza del Caribe, pero también sus cicatrices, recordando que “aquí vive gente” que merece respeto, no solo ser un destino turístico o mano de obra barata.
Del “Apagón” a la crisis climática
La crítica al abandono institucional fue otro puente entre el mandatario y el artista.
- El discurso de Petro: Ha denunciado repetidamente cómo la crisis climática y la guerra contra las drogas expulsan a la gente del sur, mientras el norte consume carbono y cocaína. “La selva se quema, señores, mientras ustedes hacen la guerra”, sentenció ante el mundo.
- La puesta en escena de Benito: Al referenciar temas como “El Apagón”, el artista aludió directamente a la crisis eléctrica en Puerto Rico y la gentrificación que desplaza a los locales, una lucha que ha documentado activamente.
Ambos están diciendo lo mismo: “Nuestra gente sufre por decisiones que se toman lejos de nuestras casas”. Ya sea por la privatización de la energía eléctrica (LUMA Energy) en la isla o por las políticas antidrogas dictadas desde Washington, el mensaje es de resistencia ante el desplazamiento.
El poder del “Soft Power” frente a la diplomacia
Aquí radica la ironía del momento actual. Cuando Gustavo Petro lanza estas proclamas, genera fricción diplomática y rechazo en sectores conservadores que ven en él a un “enemigo” del status quo. Su herramienta es el discurso duro, la confrontación directa.
En cambio, cuando Bad Bunny lo hace en el evento televisivo más visto de Estados Unidos, entra por la vía del “Soft Power” (poder blando). La audiencia baila el mensaje antes de analizarlo. Lo que Petro intenta articular mediante decretos —que somos una región con voz propia y no una colonia— es exactamente lo que Bad Bunny escenificó en California. Uno usa la oratoria; el otro, la escenografía y el ritmo. Pero el grito final es idéntico: Respeto.
No es casualidad que el estadio en Santa Clara haya vibrado con este mensaje en 2026. Estamos ante un zeitgeist (espíritu de la época) donde la política y el entretenimiento se cruzan para exigir un nuevo lugar para los latinos en la historia global. Bad Bunny ha validado ante las masas lo que Petro defiende ante los estados: que el sur también existe y su voz ya no puede ser silenciada.
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