La Concesionaria Ruta al Sur y las autoridades regionales confirmaron la superación de los impasses licitatorios, técnicos y de licenciamiento ambiental en el sector de Pericongo, considerado como uno de los puntos viales más críticos del sur del Huila. La intervención representa un avance estratégico para la competitividad regional y el cumplimiento de una histórica deuda social con las comunidades del sur colombiano.

Tras años de incertidumbre vial, contingencias geológicas recurrentes y entrampamientos burocráticos, el proyecto de infraestructura vial en el sector conocido como Pericongo, sobre el corredor de la Ruta 45, entra formalmente en su fase operativa. El anuncio, hecho por directivos de la Concesionaria Ruta al Sur, representantes de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) y la administración departamental, confirma la superación de los principales obstáculos técnicos, presupuestales y de licenciamiento ambiental que mantenían frenada la solución definitiva en este tramo estratégico.
El desfiladero de Pericongo ha constituido históricamente el punto de mayor vulnerabilidad geotécnica entre el centro y el sur de Colombia. Las fallas estructurales de la montaña y los desprendimientos de rocas no solo han cobrado vidas humanas a lo largo de las décadas, sino que han estrangulado periódicamente el flujo de pasajeros, mercancías y producción agropecuaria hacia el sur del Huila, Caquetá, Putumayo y la frontera con Ecuador.
Por ello, la concreción de una alternativa de ingeniería permanente no debe ser leída como una simple entrega institucional, sino como el pago progresivo de una prolongada deuda social acumulada con los municipios de la subregión sur del departamento.


Solución técnica y ambiental
El destrabe del proyecto requirió una revisión integral de los diseños de ingeniería y un ajuste en las competencias institucionales a nivel nacional y regional. Tras un periodo de incertidumbre jurídica sobre qué autoridad debía resolver los permisos de afectación e intervención en la zona, la ruta de licenciamiento se destrabó con la resolución de dos de los tres trámites ambientales clave, permitiendo viabilizar el cronograma de ejecución.
Al respecto, el gerente de la Concesionaria Ruta al Sur, Juan Carlos María, enfatizó en la prioridad técnica que representa la zona de taludes e inestabilidad geológica:
“Nuestro compromiso es ser debidamente diligentes con la construcción de lo que se viene en Pericongo, entendiendo la trascendencia de esta obra para el departamento y para todo el suroccidente colombiano”.
La ingeniería dispuesta para el sector contempla soluciones estructurales adaptadas a la complejidad de la falla rocosa, orientadas a garantizar la contención de laderas y la continuidad del tránsito pesado sin las suspensiones preventivas que tradicionalmente han afectado la logística comercial del país.
Balance operativo del corredor vial
En el marco del balance general del megaproyecto de la Ruta 45, la concesionaria confirmó la entrega y culminación total de la Unidad Funcional N° 4, la cual abarca una extensión de 109 kilómetros, incluyendo la rehabilitación del tramo de acceso al municipio de San Agustín.
De forma paralela al inicio de actividades operativas en Pericongo, se mantienen frentes de obra activos en otros puntos neurálgicos de la arteria vial, tales como la ampliación a doble calzada en el sector de Campoalegre y el desarrollo del tercer carril en el tramo Los Altares, comprendido entre los municipios de Garzón y Altamira.
Eje estratégico para la conectividad y el desarrollo regional
La normalización operativa de la Ruta 45 resulta determinante para la integración socioeconómica del Huila con el interior del país y los corredores internacionales de carga hacia el sur del continente. El estrangulamiento vial en Pericongo ha restado históricamente competitividad a los productores cafeteros, ganaderos y cacaoteros de la región, al tiempo que ha desincentivado el turismo hacia el Parque Arqueológico de San Agustín y el Macizo Colombiano.
Si bien la llegada de maquinaria y personal técnico a la zona genera expectativas positivas entre los gremios económicos y las comunidades locales, la veeduría ciudadana y el seguimiento de las entidades ambientales como la CAM serán fundamentales para garantizar que los tiempos de ejecución se cumplan de manera rigurosa, salvaguardando el entorno natural del cañón del río Magdalena y asegurando una infraestructura duradera que responda a las necesidades históricas del territorio.









