jueves, septiembre 17, 2026

El Niño amenaza al sector apícola

La intensa sequía, el desajuste en los ciclos de floración y los recientes incendios forestales ponen en riesgo a miles de colmenas en el departamento del Huila y el resto de Colombia. En el escenario más crítico, el gremio proyecta que la producción nacional de miel y el número de abejas podrían desplomarse hasta en un 30 % durante esta temporada.

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El fenómeno de El Niño está asestando un duro golpe a los apicultores colombianos, con una afectación particular en el Huila, debido a la drástica disminución del alimento natural y a la propagación de incendios forestales. Expertos e investigadores alertan que el estrés climático amenaza la supervivencia de millones de abejas polinizadoras, lo que no solo representa millonarias pérdidas económicas para el agro, sino un inminente riesgo para el equilibrio ecológico de la región.

El cambio climático

Oscar Flórez, un experimentado meliponicultor del municipio de Rivera con cerca de dos décadas de trayectoria, explica que la crisis actual radica en el severo desajuste de las temporadas climáticas. “Cuando hubo abundante floración, había mucha lluvia. Ahora que ya estamos en completo verano, ya no hay floración o es muy poca”, relata el productor, quien advierte además sobre los efectos letales que suma el uso irresponsable de agroquímicos. Esta combinación de factores priva a las abejas de su sustento básico. En el Huila, un departamento que actualmente concentra a más de 500 apicultores registrados, el estrés térmico obliga a las colmenas a consumir sus propias reservas de energía, desencadenando una preocupante escasez de miel a nivel local.

Especies nativas

El impacto ambiental no es igual para todas las variedades. Mientras las especies genéticamente cruzadas (como las europeas o italianas) pueden resistir un poco más gracias a la alimentación artificial proporcionada por los apicultores, las abejas nativas enfrentan un panorama desolador. Variedades sin aguijón —como la Frieseomelitta y la Scaptotrigona, vitales en nuestros pisos térmicos— no tienen la misma capacidad de adaptación. Según Flórez, estas pequeñas especies no logran almacenar suficientes reservas para soportar sequías prolongadas, lo que las condena a desaparecer por la ausencia total de flora. Su pérdida representaría un golpe incalculable, ya que el trabajo de polinización que realizan es fundamental para la agricultura y el mantenimiento de los bosques del departamento.

Falsificación de miel

La abrupta caída en la producción local ha abierto la puerta a otro problema mayúsculo. Ante la alta demanda, al Huila está ingresando miel monofloral extraída de la especie vegetal ‘Acacia mangium’, proveniente de la costa Caribe. Aunque este comercio interregional es normal, el riesgo real para la economía regional es la proliferación de miel adulterada. Ante la escasez del endulzante natural, comercializadores inescrupulosos están distribuyendo mezclas elaboradas con azúcar, espesantes y saborizantes artificiales que engañan al comprador. Esto no solo constituye un fraude económico que afecta a los productores honestos del departamento, sino que pone en riesgo la salud de los consumidores.

Incendios forestales

A nivel nacional, el escenario exige medidas de mitigación inmediatas. Fabio Diazgranados, presidente de Fedeabejas, enfatiza de forma categórica que “la falta de agua es falta de todo”, refiriéndose a la carencia de néctar y de condiciones de conservación para los insectos. La combinación de altas temperaturas y sequedad ha disparado emergencias ambientales. En el vecino departamento del Tolima —donde las llamas han arrasado recientemente más de 47.000 hectáreas de capa vegetal— ya se confirmó la incineración de 200 colmenas. Frente a este antecedente directo, el nivel de alerta en el Huila se mantiene en su punto más alto, obligando a las agremiaciones a recopilar un censo de daños para solicitar la intervención urgente del Ministerio de Agricultura.

Desplome inminente

El sector apícola colombiano cuenta en la actualidad con un aproximado de 200.000 colmenas activas, las cuales sostienen una producción anual estimada de entre 6.500 y 6.600 toneladas de miel. No obstante, el presidente de Fedeabejas advierte que, de consolidarse el rigor de El Niño durante la actual etapa de cosecha, el país se enfrentaría a una estrepitosa caída del 30 % tanto en los volúmenes de producción comercial como en el inventario biológico de las colmenas. A este panorama adverso se suma el llamado desesperado del gremio para que se extremen las precauciones frente a posibles jornadas de fumigación contra cultivos ilícitos, las cuales podrían empeorar drásticamente la mortalidad en los apiarios rurales.

La apicultura trasciende lo comercial; es un pilar maestro para la seguridad alimentaria y la estabilidad de nuestros ecosistemas. Superar esta inclemente temporada seca requerirá no solo la pronta intervención del Estado a través de alivios para los productores, sino también el compromiso de la ciudadanía mediante prácticas responsables y el consumo de miel certificada de origen local. Te invitamos a mantenerte al tanto de la actualidad sobre desarrollo rural y medio ambiente explorando la sección “La Guía” y todas las plataformas informativas de ENREDIJO.

La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.

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