La Gobernación avanza en la evaluación de daños en cerca de 100 viviendas y medio centenar de colegios tras el fuerte sacudón del pasado lunes. De forma simultánea, los organismos de socorro combaten focos de fuego activos en Neiva y Hobo, mientras las autoridades extreman medidas ante la advertencia de amenaza máxima por nuevas conflagraciones.

El departamento del Huila se mantiene en un estado de alerta y monitoreo permanente ante dos contingencias simultáneas. Mientras la Oficina para la Gestión del Riesgo de Desastres consolida el censo de daños en la infraestructura de 26 municipios tras el sismo de magnitud 7,4 ocurrido el pasado 10 de agosto, los organismos de socorro libran una batalla constante contra una oleada de incendios forestales que mantienen en vilo al departamento y que ya obligó a la declaratoria de amenaza máxima en nueve localidades de la región.
Tras el fuerte sismo de magnitud 7,4 registrado el pasado lunes y la implacable persistencia de incendios forestales en la región, los organismos de socorro mantienen un monitoreo ininterrumpido para evaluar los daños estructurales y mitigar los embates del fuego que hoy mantienen en alerta a los huilenses.
El rastro del sismo
El balance preliminar de los estragos del movimiento telúrico, que tuvo su epicentro en el departamento del Chocó a 96 kilómetros de profundidad, revela la magnitud de su onda expansiva. Aunque afortunadamente no se reportan pérdidas humanas ni heridos, el sacudón se sintió con fuerza en los 37 municipios del Huila, dejando cicatrices en la infraestructura de 26 de ellos.
Según la OGRD del departamento, hasta el momento se contabilizan 94 viviendas averiadas, 47 instituciones educativas con daños, nueve centros comunitarios afectados y taponamientos por caída de rocas en dos corredores viales. Poblaciones como Neiva, Pitalito, Garzón, La Plata y Algeciras, entre otras 21 localidades, han reportado agrietamientos y fallas estructurales.
Las inspecciones técnicas de habitabilidad continúan en los cascos urbanos y zonas rurales, un esfuerzo que se mantiene bajo estricta vigilancia, especialmente luego de que el Servicio Geológico Colombiano reportara una réplica de magnitud 3,8 sentida a las 10:43 de la mañana de este martes.
Las llamas no dan tregua
Como si el embate de la tierra no fuera suficiente, las autoridades libran una batalla paralela contra el fuego. La atención a los incendios de cobertura vegetal es hoy una de las máximas prioridades del departamento.
En las últimas horas, Neiva reportó cuatro conflagraciones, de las cuales tres ya fueron liquidadas tras consumir cerca de 27 hectáreas en sectores como Mercaneiva, el asentamiento Andesitos y el barrio Encenillo. Sin embargo, un foco más continúa activo en la vereda Horizonte. Así mismo, en el municipio de Hobo persiste un incendio en el sector piscícola Botero, mientras que Campoalegre y Palermo lograron extinguir llamas que arrasaron con más de 31 hectáreas en conjunto.
En lo corrido de este 2026, el consolidado departamental suma 77 incendios forestales que han calcinado 965,90 hectáreas en 23 municipios. Ante esta severa afectación, el IDEAM ha emitido alerta roja por amenaza máxima de incendios en Aipe, Neiva, Palermo, Rivera, Santa María, Tesalia, Villavieja, Yaguará e Íquira; alerta naranja en Algeciras, Campoalegre y Teruel, y alerta amarilla en Hobo y Tello.
Llamado a la calma
Ante este escenario de doble amenaza, John Jairo Yepes Perdomo, jefe de la OGRD del Huila, enfatizó que los equipos de socorro y las administraciones municipales se encuentran desplegados en el terreno consolidando los reportes, por lo que las cifras de afectación están sujetas a actualización en las próximas horas.
Por otro lado, para disipar rumores y prevenir pánico infundado en redes sociales, el Servicio Geológico Colombiano aclaró categóricamente que el movimiento sísmico con epicentro en el Chocó no tiene ninguna relación con la actividad del volcán Puracé ni con la cadena volcánica Los Coconucos, los cuales no han presentado alteraciones en su comportamiento habitual.
Mientras los ingenieros evalúan las escuelas y viviendas agrietadas, y los bomberos continúan su labor frente a las llamas, se ha pedido a la población mantener la calma, seguir las instrucciones de los cuerpos de socorro y abstenerse de compartir información no verificada.








