martes, mayo 19, 2026

Mujeres afro: El poder de la transformación real

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Mujeres afro: El poder de la transformación real

Foto: Defensoría del Pueblo

Durante la conmemoración de la Semana de la Afrocolombianidad, la Universidad del Rosario fue el escenario de un encuentro fundamental donde lideresas de diversos sectores analizaron los retos de las mujeres negras en Colombia. El mensaje del conversatorio fue contundente: la presencia femenina afro en los espacios de decisión debe dejar de ser una excepción para convertirse en una condición indispensable en la transformación del país.

El tejido de un liderazgo

El evento, denominado “Más allá de la representación: el papel de las mujeres negras en el sector público y privado”, reunió a mujeres con una vasta trayectoria en la academia, la defensa de los derechos humanos, la política y la empresa. La jornada inició de manera emotiva con una armonización dirigida por la sabedora Yalile Quiñónez. A través de cantos a capela y un telar de múltiples colores, Quiñónez invitó a los presentes a sanar las heridas del pasado y a convivir en paz, honrando la profunda herencia africana que atraviesa a todos los seres humanos.

Durante la conversación, el consenso fue claro: los avances en materia de representación son insuficientes si no se traducen en una incidencia real y en cambios estructurales profundos. Las panelistas explicaron desde sus vivencias que el racismo y el sexismo continúan operando de manera simultánea, imponiendo fuertes barreras al crecimiento profesional incluso en los espacios que las mujeres negras ya han logrado conquistar.

La academia contra el racismo

La educación fue señalada como un frente indispensable para propiciar la equidad. Ana Isabel Córdoba, rectora de la institución, fue enfática al afirmar que la academia no puede ser solo un observador de la exclusión, sino que debe liderar la inclusión. Explicó que hablar de excelencia académica exige desmantelar primero el racismo estructural, garantizando no solo el acceso, sino una permanencia digna donde ningún estudiante afro se sienta un extraño en su universidad.

A esta visión se sumó la vicerrectora académica, Rocío Araujo Oñate, quien defendió la necesidad de implementar una educación antirracista y afrocentrada para lograr la justicia social. Según Araujo, es vital nombrar y dignificar la sangre afrocolombiana, asumiendo la educación como una herramienta clave para la emancipación.

Las brechas en cifras

A pesar del reconocimiento simbólico, los datos demuestran que las barreras no son solo de acceso, sino de reconocimiento. Milena Margoth Mazabel, delegada de pueblos étnicos de la Defensoría del Pueblo, expuso un panorama preocupante frente a la persistencia del racismo estructural. En Colombia, más de 3,7 millones de personas se identifican como afrodescendientes, y de esta cifra, el 51,6% son mujeres.

Sin embargo, esta mayoría poblacional choca contra una realidad desigual, evidenciada en los siguientes puntos:

  • Existe una baja presencia de mujeres negras en cargos directivos, escenarios políticos y juntas del sector privado.
  • Los avances en los marcos normativos no se están traduciendo en mejoras reales para la vida cotidiana de esta población.
  • Persiste una falta de información desagregada y una gran deuda en las políticas públicas para atender de forma efectiva la desigualdad.
  • En las últimas elecciones, solo el 8,7% de las listas con voto preferente fueron encabezadas por mujeres afro, demostrando barreras estructurales severas en la participación política.

Redefiniendo la democracia

Lejos de detenerse en la denuncia, el encuentro visibilizó estrategias efectivas para continuar abriendo caminos: el fomento de redes de apoyo, el liderazgo colectivo y la voluntad de transformar las instituciones desde su interior. El reto actual es claro: hay que transitar del reconocimiento puramente simbólico a una participación real y decisiva.

Lideresas como Sandra Hinestroza, directora de HP Inc. Colombia; Mabel Torres, directora de SELVACEUTICA; Betty Eugenia Moreno, de la Defensoría del Pueblo; la especialista Waldistrudis Hurtado y la congresista Dorina Hernández, demostraron que el liderazgo afrocolombiano está redefiniendo la manera de ejercer el poder. Para estas mujeres, el verdadero desarrollo y la democracia en Colombia requieren escuchar y fortalecer el liderazgo de las mujeres negras, quienes aportan una perspectiva invaluable de comunidad, territorio y equidad.

El camino hacia la equidad exige que el liderazgo afro no sea visto como una cuota, sino como el centro de las decisiones del país. En Enredijo seguiremos monitoreando y visibilizando cómo las acciones concretas están logrando cerrar las brechas históricas en Colombia. Te invitamos a seguir explorando nuestros artículos sobre política, sociedad y derechos humanos.

La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La redacción se realizó con asistencia de inteligencia artificial.

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