martes, mayo 19, 2026

El juego de la vida, el documental sobre movilidad social en Colombia

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El juego de la vida, el documental sobre movilidad social en Colombia

Foto: Cortesía Séptima Films

Tras 14 años de seguimiento íntimo a familias en situación de vulnerabilidad, el director Andrés Ruiz Zuluaga estrenó este 7 de mayo en las salas de cine colombianas “El juego de la vida”. Este largometraje, originado a partir de una investigación académica, documenta los obstáculos y las esperanzas de quienes buscan salir de la pobreza en diversas regiones del país.

La gestación de un documental

La idea de “El juego de la vida” surgió de un ambicioso estudio sobre dinámicas sociales y económicas, realizado en conjunto con la Universidad de los Andes en el año 2009. En esa ocasión, se encuestaron a 10.000 hogares en todo el territorio nacional, lo que inspiró al director y periodista Andrés Ruiz Zuluaga a llevar algunas de estas historias a la pantalla. La producción se enmarca en el género de “documental longitudinal”, caracterizado por filmar la vida de sus protagonistas a lo largo de los años para capturar su realidad cambiante.

Las grabaciones arrancaron formalmente en 2010 con un grupo inicial de 50 familias seleccionadas para la iniciativa. Con visitas programadas cada tres años, el equipo de rodaje recorrió municipios en Boyacá, Cundinamarca, Antioquia, Norte de Santander, Córdoba y Bogotá. A medida que el proyecto avanzaba y los núcleos familiares crecían, la magnitud del trabajo obligó a reducir el seguimiento, primero a 30 familias, para finalmente concentrarse en 20. Las grabaciones concluyeron a finales de 2023. Hoy, esta película de 95 minutos de duración (coproducida junto a Séptima Films) se erige como una de las apuestas más arriesgadas de la cartelera actual.

La cámara en “El juego de la vida”

Proyectos de tan largo aliento exigen un profundo análisis sobre el papel de la cámara y el impacto en los sujetos retratados. Los documentalistas que abordan formatos de este estilo; similares a la emblemática serie británica “Up” (que inició en 1964) o al filme “El príncipe de Nanawa”: deben priorizar el consentimiento de quienes exponen sus vidas al público.

Para garantizar que la narrativa fuera genuina, la confianza se convirtió en el pilar fundamental del rodaje. Ruiz relata que, para tejer esos lazos, durante la primera visita a cada hogar el equipo no utilizaba cámaras. La estrategia consistía en conversar a solas y, en las visitas posteriores cada tres años, mostrarles el material previamente grabado para que entendieran qué quedaba en el archivo. Para cineastas como Óscar Molina, director de “La casa de mamá Icha”, la relación no puede ser unilateral; la conexión profunda debe fundamentarse en la solidaridad, la amistad y el apoyo mutuo.

El impacto transformador

Grabar el crecimiento de varias familias durante década y media altera inevitablemente su entorno. El director confesó ser plenamente consciente de esto desde el primer día de rodaje. La presencia periódica del equipo se convirtió para las familias en un espacio para repensar su propia historia, funcionando en ocasiones como una herramienta de análisis personal y, para algunas, como un juez.

Un caso revelador es el de Donny, hijo de Mildred (una de las protagonistas que acompaña al equipo en charlas y es vocero en Medellín). Al inicio del proceso, el niño no tenía claro qué quería hacer en su futuro. Sin embargo, la constante interacción con los realizadores despertó en él una pasión por el mundo audiovisual, aprendiendo directamente del equipo sobre el oficio y las herramientas de grabación. Estas dinámicas demuestran cómo la sola presencia externa y las preguntas planteadas generan reflexiones que cambian la perspectiva de los propios participantes.

Redefiniendo el éxito social

El viaje que propone “El juego de la vida” no solo transformó a sus protagonistas, sino también a su propio creador. Al indagar sobre la noción de éxito, los sueños y el futuro de las familias, Ruiz terminó replanteándose su visión sobre la movilidad social y el mérito.

Al revisar periódicamente el material acumulado, el director notó que los discursos tradicionales de los libros de superación personal y la resiliencia individual a menudo ignoran el contexto. Admitió que, aunque él mismo provenía de un origen de pobreza, se dio cuenta de que gozaba de privilegios estructurales de los que no era consciente en un principio. El filme abandona la visión estadística de los economistas para abrazar la mirada humana del periodista que vivió de cerca la crudeza en los territorios.

“El juego de la vida” trasciende la simple recopilación de historias de esfuerzo; es un espejo que nos obliga a mirar cómo el punto de partida condiciona los sueños en nuestro país. Es una cita ineludible en las salas de cine para entender nuestra realidad más allá de los números fríos. Te invitamos a seguir navegando por Enredijo para descubrir más análisis, reseñas y exclusivas sobre las producciones que están marcando la pauta en la cultura y el periodismo nacional.

La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La redacción se realizó con asistencia de inteligencia artificial.

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