Fotos: Gerardo Valencia
Una noche de vanguardia y mística sonora. La noche de este 7 de mayo, el auditorio de la Escuela Nacional de Música de Pitalito se transformó en el epicentro de una experiencia sensorial sin precedentes.
Con un lleno total que desbordó la capacidad del escenario, la agrupación neivana N3 Jazz Trío demostró que el Valle de Laboyos no solo tiene sed de cultura, sino que posee el oído atento para las propuestas más exigentes de la música contemporánea.
El evento, denominado “Jazzambuco”, fue una cátedra de sensibilidad. Durante la presentación, el director de la agrupación compartió una reflexión técnica que caló hondo en los asistentes, “el jazz no es un género musical, sino una forma de ver la música”. Lejos de ser una estructura rígida, la propuesta del trío permitió al público visualizar las texturas y los diálogos melódicos como si de una arquitectura invisible se tratara, donde cada improvisación construía un paisaje nuevo frente a los ojos de la audiencia.

Un escenario a la altura de las grandes capitales
El éxito de la jornada pone de relieve la importancia de que Pitalito cuente con espacios y escenarios dotados de las condiciones acústicas y técnicas necesarias para recibir este tipo de montajes. El dinamismo que la Escuela Nacional de Música está imprimiendo a la región es innegable; su gestión no solo está visibilizando géneros alternativos, sino que está posicionando al municipio como un referente obligado en el circuito artístico del sur de Colombia, cerrando la brecha entre la academia y la ciudadanía.
Talento local y la magia de la improvisación
Uno de los momentos más destacados de la velada fue la intervención del maestro laboyano Jorge Toro. Su ejecución en la Marimba Electrónica fue una exhibición de destreza técnica y calidad interpretativa, logrando un equilibrio perfecto entre la calidez de la percusión tradicional y las posibilidades infinitas de la tecnología moderna. Toro reafirmó por qué es uno de los baluartes musicales de nuestra tierra.

La noche alcanzó su punto máximo de efervescencia con la inclusión de maestros de la música local en un ensamble improvisado. Este diálogo espontáneo entre los integrantes de N3 Jazz Trío y los músicos de la casa hizo vibrar el auditorio, fusionando la experiencia de los veteranos con la frescura de la renovación regional. Fue, en esencia, la celebración de un lenguaje universal que anoche habló con acento laboyano, dejando una huella imborrable en el panorama cultural de Pitalito.









2 respuestas
Es gratificante ver cómo la Escuela Nacional de Música no solo eleva el nivel académico de sus propuestas en escena, sino que convoca al público local y transforma a Pitalito en un epicentro cultural clave para el sur del país. Invertir en infraestructura acústica y técnica es, sin duda, es el paso lógico para consolidar este movimiento y seguir ampliando el acceso a la cultura de alta calidad. Ojalá que podamos seguir asistiendo a más eventos como este. Felicitaciones!
El lleno total del auditorio de la Escuela de Música de Pitalito, en la noche del jueves 7, demuestra que el Valle de Laboyos cuenta con un público sensible y apasionado por los eventos culturales de alto nivel.
Infinitas gracias a los organizadores y a quienes hacen posible, con su apoyo y generosidad, estos valiosos espacios para el arte y el encuentro ciudadano.
Esperamos que esta maravillosa ventana para el jazz logre institucionalizarse, porque quienes llevamos con orgullo la herencia de sangre africana vibramos profundamente con esta extraordinaria mezcla cultural, donde la historia, la libertad y el sentimiento se transforman en música magistralmente interpretada.
En noches como esta, el arte confirma que los pueblos crecen espiritualmente cuando aprenden a escuchar, valorar y celebrar la diversidad de sus raíces.