jueves, abril 2, 2026

RTVC vuelve a Inravisión, así renace un símbolo de los medios

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Fachada de RTVC

Foto: RTVC

La historia de los medios de comunicación en Colombia acaba de dar un giro que apela directamente a la memoria colectiva del país. El Sistema de Medios Públicos, conocido como RTVC desde el año 2004, anunció este 1 de abril de 2026 que retomará su histórica y emblemática denominación: Inravisión. Esta decisión, aprobada por la Asamblea de Accionistas y ya formalizada ante la Cámara de Comercio, no solo representa un cambio de marca, sino una poderosa reivindicación del papel de la radio y la televisión estatal, prometiendo fortalecer la identidad de una plataforma que busca expandirse hacia todas las regiones de la nación.

De RTVC al nuevo Inravisión

Para las generaciones de colombianos que crecieron en la segunda mitad del siglo XX, escuchar la palabra Inravisión es un viaje instantáneo en el tiempo. Durante más de cuatro décadas, este nombre fue sinónimo de la televisión y la radio en el país. Hoy, el regreso de esta marca oficializa el cierre de un ciclo de 22 años bajo las siglas de RTVC (Radio Televisión Nacional de Colombia).

Según los comunicados oficiales, este cambio busca fortalecer la identidad institucional del sistema de medios públicos y consolidar su papel dentro del ecosistema informativo nacional. No se trata simplemente de un ejercicio de nostalgia; es una estrategia para recuperar una denominación con un altísimo valor simbólico. Los directivos de la entidad han dejado claro que el símbolo cambia, pero el compromiso con las audiencias se mantiene más vivo que nunca.

¿Por qué cambia de nombre?

Es natural preguntarse qué motiva a una entidad consolidada a cambiar su nombre después de dos décadas. La respuesta radica en un proceso de transformación interna que lleva gestándose un par de años. Durante este tiempo, la organización ha renovado por completo su parrilla de programación y ha enfocado sus esfuerzos en ampliar la oferta de contenidos culturales, educativos e informativos.

Es importante aclarar que este movimiento no altera la naturaleza jurídica de la organización. El nuevo Inravisión seguirá siendo una sociedad entre entidades públicas del orden nacional y se mantendrá firmemente vinculada al Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC). Entre los objetivos principales que la entidad asocia a este renacer destacan:

  • Democratizar la producción de contenidos: Darle voz a las regiones que históricamente han estado alejadas del foco mediático.
  • Garantizar el acceso a la información: Asegurar que todos los colombianos, sin importar su ubicación, tengan información veraz y de calidad.
  • Proyectar una identidad renovada: Unir el prestigio del pasado con las tecnologías del futuro.

La defensa de la televisión pública

La cabeza detrás de esta transición histórica es el periodista y gerente de la entidad, Hollman Morris, quien ha sido un abanderado de la comunicación pública fuerte e independiente. Durante el anuncio oficial, Morris entregó declaraciones contundentes que despejan cualquier duda sobre el rumbo que tomará la institución.

“Con esta decisión, el Estado colombiano marca un hito en la reivindicación de la televisión y la radio pública del país y reafirma su compromiso con una comunicación pública fuerte, independiente y al servicio de la ciudadanía”.

Para disipar temores o rumores en el entorno político y mediático, Morris fue enfático al sentenciar: “La televisión pública no se privatiza: se defiende, se expande y se honra”. Este mensaje se alinea con la estrategia del actual gobierno de convertir a los medios estatales en herramientas para la cohesión social y la consolidación de la paz, alejándolos de la polarización.

El legado inolvidable

Para entender el peso de esta noticia, es necesario hacer un breve repaso histórico. El Instituto Nacional de Radio y Televisión (Inravisión) fue creado en 1963 y se convirtió en el gran motor modernizador de la sociedad colombiana. Fue bajo su cobijo que, por ejemplo, el país presenció la primera emisión de televisión a color a nivel nacional en diciembre de 1979, un hito tecnológico inolvidable.

Sin embargo, el instituto fue liquidado en 2004 en medio de una profunda reestructuración estatal que argumentaba problemas financieros y operativos. Esa liquidación reabrió un acalorado debate sobre cuál debía ser el modelo ideal para los medios públicos en Colombia. El nacimiento de RTVC fue la respuesta de aquella época, pero hoy, la historia le devuelve su lugar al gigante original.

Expansión y futuro

El regreso de Inravisión no llega en un momento cualquiera, sino en una etapa de franca expansión territorial y reconocimiento internacional. Recientemente, el Digital News Report del Instituto Reuters destacó a los informativos del sistema público colombiano como líderes en los índices de confianza ciudadana.

Además, la entidad está invirtiendo en infraestructura clave, como la inauguración de modernos estudios de radio y televisión en Leticia, Amazonas. Estas nuevas sedes permitirán que los contenidos no solo se piensen desde Bogotá, sino que integren las realidades de las fronteras colombianas, conectando a comunidades indígenas y líderes sociales con el resto del país. El nuevo Inravisión hereda un músculo mediático robusto, conformado por joyas de la corona como Señal Colombia, Radio Nacional de Colombia, Radiónica, Señal Memoria y el canal Institucional.

El cambio de RTVC a Inravisión es mucho más que un ajuste en un manual de marca; es un puente entre la época dorada de la televisión colombiana y el futuro digital de los medios públicos. Al retomar este nombre histórico, el Estado busca reconectar con las audiencias, potenciar la confianza informativa y garantizar que la cultura nacional tenga un megáfono digno y poderoso.

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