sábado, febrero 21, 2026

Embalses al 98 %: el auge hidroeléctrico en Colombia

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Embalses al 98 %: el auge hidroeléctrico en Colombia

Colombia atraviesa un período hídrico excepcional que mantiene a varios de sus principales embalses operando por encima del 98 % de su capacidad. Según un informe técnico de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (Superservicios) divulgado este 20 de febrero de 2026, la abundancia de agua ha impulsado drásticamente la generación hidroeléctrica del país. Este fenómeno representa un alivio potencial para los costos de producción de energía, aunque el sistema requiere una gestión estratégica para sortear riesgos operativos y garantizar el suministro a largo plazo.

Niveles históricos: las centrales que lideran el sistema

La actual contingencia climática ha elevado el agua útil del Sistema Interconectado Nacional (SIN) a máximos que brindan un panorama holgado para la operación energética. Según los datos revelados por Superservicios, seis embalses registran volúmenes diarios situados entre el 90 % y el 100 % de su capacidad.

Entre los sistemas hidroeléctricos que encabezan esta lista de reservas históricas se encuentran:

  • La represa de Urrá I, que lidera el registro nacional con un impresionante 99,2 % de capacidad.
  • El sistema de Ituango, que opera con un volumen útil del 98,7 %.
  • El embalse de Calima, que reporta un sólido 98,2 %.

Un escalón más abajo, en el rango del 80 % al 90 %, operan embalses como Topocoro (92,7 %) y Playas. No obstante, la Superservicios emitió una advertencia sobre Topocoro: su margen de maniobra se ha visto reducido mientras recibe aportes elevados provenientes del río Sogamoso. Esta situación exige una operación sumamente cuidadosa para prevenir vertimientos de agua innecesarios.

Caudales desbordados y su impacto en tu factura

El reporte hidrológico nacional no deja dudas: el país enfrenta un escenario excepcionalmente húmedo que se extiende a múltiples subcuencas. Los caudales de los ríos se han disparado muy por encima de sus registros habituales:

  • En la cuenca del Sinú, el río Sinú (sector Urrá) fluye a 657,6 m³/s, lo que representa un vertiginoso 541 % de su promedio histórico.
  • El río Sogamoso transita a 695,7 m³/s, superando su media histórica en un 357 %.
  • El caudal que llega a Ituango alcanza los 1.082 m³/s, equivalente a un 173 % de su registro histórico.
  • Las nuevas lluvias en la cuenca del Magdalena elevaron los aportes a Betania CP en un 68 %, pasando de 165 a 277 m³/s en un corto lapso.

¿Cómo se traduce esta abundancia hídrica en la economía nacional? En un sistema eléctrico como el colombiano, donde la hidroelectricidad domina la matriz energética, contar con agua abundante reduce drásticamente la necesidad de encender las plantas térmicas, las cuales utilizan combustibles más caros. La Superservicios ratificó que este incremento en el potencial de generación debería reflejarse en una disminución de los precios de energía dentro del mercado mayorista. Además, investigaciones recientes de nuestro portal confirman que las autoridades mantienen el ojo puesto sobre las generadoras para garantizar que los precios en bolsa sean coherentes con esta sobreoferta hídrica y beneficien el bolsillo de los usuarios.

Alertas operativas: el reto de gestionar la abundancia

Aunque la fotografía general muestra un país con sus reservas al máximo, no todos los sistemas gozan de la misma estabilidad. Existen focos vulnerables que obligan a las autoridades a mantener encendidas las alertas de vigilancia:

  • El embalse de Altoanchicayá opera en un nivel crítico del 32,0 %.
  • El embalse del Muña se encuentra en apenas el 42,9 % de su capacidad.
  • El caso de Punchiná es el más preocupante tras registrar una caída abrupta, pasando del 51,8 % al 34,3 % en un solo día, a pesar de que recibe más agua de su promedio histórico.

Para la entidad de control, estas variaciones atípicas y extremas demandan una coordinación operativa milimétrica. El desafío inmediato para el sector energético es claro: administrar esta riqueza hídrica con prudencia para maximizar la generación de energía, evitar pérdidas por vertimientos y, al mismo tiempo, proteger la seguridad futura del suministro eléctrico nacional.

El 2026 nos está dejando un panorama hídrico sin precedentes que beneficia enormemente el potencial energético de Colombia. No obstante, transformar estos caudales desbordados en ahorros tangibles requiere vigilancia técnica continua y estrategias inteligentes por parte del Gobierno y las generadoras.

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