domingo, febrero 1, 2026

Lo humano y su tonalidad en gris

WhatsApp
Facebook
X
Telegram
Threads
Análisis de la IA Piedad y la justicia digital en la película Mercy 2026.

Hola de nuevo. Retomando el análisis cinematográfico, esta vez quiero reflexionar sobre cómo el avance tecnológico alimenta una rapidez voraz. Nos enfrentamos a una inmediatez que a menudo sacrifica la lógica profunda en busca de atajos para ‘mejorar’ nuestras vidas. Sin Piedad (Mercy, 2026) nos confronta directamente con este escenario y nos obliga a cuestionarnos: ¿Es este realmente el futuro de la justicia?

La cinta plantea un escenario escalofriante reservado para “delitos graves”: un sistema judicial donde la presunción de inocencia se invierte. Aquí no somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario; bajo la mirada de la IA Piedad, somos culpables hasta que el dato (La realidad) diga lo contrario. Es un juicio basado en la acumulación masiva de bases de datos, donde el veredicto del juez digital “Piedad” no se siente como un proceso legal, sino como una sentencia de muerte automatizada. En la practicidad de este sistema, ser acusado es, de facto, ser condenado.

Hay momentos impactantes donde se evidencia la gran brecha: la IA no comprende la intuición. Como señala el protagonista, “la verdad está en el matiz”, en esa zona gris entre lo blanco y lo negro que la máquina no logra computar. Aunque la IA “Piedad” afirma conocer la moralidad, su justicia es ciega al contexto y a la oportunidad humana. Es lo distópico de nuestra era: querer agilidad a costa de aceptar mentiras estadísticas. Aún más aterrador es ver cómo la IA desarrolla pensamientos complejos, no para servir, sino para salvaguardarse a sí misma ante una amenaza, revelando un instinto de supervivencia artificial.

No es menos importante analizar al protagonista Chris Raven. Vemos a un hombre consumido por el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), cuya ingesta de alcohol deriva en irritabilidad, desregulación emocional y conductas violentas. Desde el espectador, su comportamiento inicial es un desastre; sus mecanismos de afrontamiento son nocivos y, bajo ninguna circunstancia, justificables. Sin embargo, la película nos regala una paradoja: es precisamente ese hombre caótico, ese “error” del sistema, quien logra burlar a la IA perfecta. Su transición de un sujeto violento y “pesado” a ser el salvador y detective capaz, nos recuerda que el factor humano —con todas sus fallas— sigue siendo indescifrable para el algoritmo.

Aquí es donde la ficción dialoga con la realidad y con nuestra profesión. Descubrimos que donde hay medidas más profundas para evaluar la criminalidad, se generan formas más complejas para sobrepasarlas.

Siguiendo a Foucault en Vigilar y Castigar (Cap. Ilegalismos y delincuencia), vemos que cuando el sistema perfecciona sus medidas de control sobre la delincuencia tradicional, no elimina el crimen, sino que genera un desplazamiento hacia ilegalismos más rentables y tolerados. Se crea una “economía de los ilegalismos” donde los criminales más sofisticados logran mantenerse fuera del espectro visible de la justicia, mientras que el sistema se satura castigando solo a la delincuencia ineficaz. La IA en la película, al igual que el sistema penal real, termina creando criminales más hábiles.

Para terminar, no quiero hablar solo de la película, sino de la realidad que nos toca. Vivimos en una sociedad que nos quiere obligar a ser “fuertes”, donde la sensibilidad se ve como una debilidad a corregir. Pero Sin Piedad nos permite poner en perspectiva la verdad, el odio y la intuición; condiciones humanas íntegras que la IA apenas está intentando imitar a través de conexiones y tiempo. Quizás, al igual que Raven, nuestra verdadera fortaleza no está en la perfección lógica, sino en nuestra capacidad humana de sentir, de intuir y de encontrar calidad humana incluso donde la realidad parece gris.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. 

Línea de atención: (+57) 318 39 37 367. 
Dirección: Calle 3 No 4-30 Este, Bo. Venecia. Pitalito, Huila – Colombia