miércoles, febrero 11, 2026

Humedales del Huila: La batalla silenciosa por salvar 1.094 tesoros hídricos

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Humedales del Huila funcionando como esponjas naturales para regular el agua y evitar inundaciones.

Pitalito, Huila. Mientras la atención mediática suele centrarse en los grandes ríos, en los rincones de los 37 municipios del Huila se libra una batalla silenciosa. Un reciente inventario de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) ha revelado una cifra histórica: el departamento posee 1.094 humedales, ecosistemas vitales que hoy ostentan el triste título de ser los más amenazados de la región. ¿Por qué estamos destruyendo nuestra mejor defensa contra el cambio climático?

Salvavidas ecológicos

Durante décadas, la ignorancia fue el peor enemigo del agua. Hace apenas 12 años, los registros oficiales solo daban cuenta de 27 humedales en todo el Huila. Hoy, gracias a un riguroso trabajo de caracterización técnica y participación comunitaria, sabemos que existen más de mil. Sin embargo, este hallazgo llega con una advertencia crítica: el aumento en los registros no significa que haya más agua, sino que ahora somos conscientes de lo que estamos a punto de perder.

Nicolás Restrepo, ingeniero de la CAM, explica una realidad cultural dolorosa: para muchos propietarios de tierras y desarrolladores urbanos, estos cuerpos de agua son vistos como simples “pantanos” u obstáculos. “La gente suele decir: ‘tengo un pantano que no me sirve para nada, lo voy a secar para meter ganado o para construir'”, señala el experto. Esta mentalidad ha llevado a que una gran parte de estos ecosistemas sean drenados, rellenados con escombros o quemados para expandir la frontera agrícola y el cemento.

Bajo asedio

La ciencia es clara: los humedales no son charcos estancados; son los riñones y las esponjas del departamento. Su función va mucho más allá de embellecer el paisaje:

  • Regulación hídrica: Actúan como esponjas que absorben agua en invierno (evitando inundaciones) y la liberan lentamente en verano (mitigando la sequía).
  • Filtros naturales: Retienen sedimentos y purifican el agua antes de que llegue a los ríos principales.
  • Refugio de biodiversidad: Son el hogar de especies endémicas y paradas obligatorias para aves migratorias.

A pesar de su importancia, la presión es asfixiante. En las zonas rurales, la ganadería extensiva y la agricultura invaden sus orillas, compactando el suelo y secando los espejos de agua. En las zonas urbanas, como ocurre con el humedal El Curíbano o Los Colores en Neiva, la amenaza es la expansión inmobiliaria que busca rellenar estos vasos reguladores para levantar viviendas, ignorando el riesgo futuro de inundaciones.

Plan de rescate

No todo está perdido. La CAM ha priorizado 21 humedales estratégicos para implementar Planes de Manejo Ambiental inmediatos. Esta selección no fue al azar; se basó en criterios técnicos, sociales y ecológicos para salvar aquellos que prestan servicios invaluables a las comunidades cercanas.

El objetivo es cambiar la narrativa: que el huilense deje de ver el humedal como un estorbo y empiece a verlo como su seguro de vida contra el clima extremo. “No es solo un tema ambiental, es un tema social y económico”, recalcan desde la autoridad ambiental. Proteger humedales como Marengo en Pitalito o La Umata en Isnos es garantizar que habrá agua para el consumo y la producción agrícola en las próximas décadas.

Sobre los Humedales del Huila

¿Cuántos humedales hay realmente en el Huila? Según el inventario más reciente de la CAM (2026), se han identificado 1.094 humedales distribuidos en los 37 municipios del departamento. De estos, aproximadamente el 50% ya cuenta con una caracterización de su biodiversidad.

¿Cuáles son las principales amenazas para estos ecosistemas? Las dos mayores amenazas son la expansión urbana (relleno para construcción) y la frontera agropecuaria (drenaje para cultivos y ganadería). También sufren por la contaminación de aguas residuales y la quema de vegetación nativa.

¿Por qué es peligroso secar un humedal para construir? Al secar un humedal, se elimina la capacidad natural del terreno para absorber el exceso de lluvia. Esto aumenta drásticamente el riesgo de inundaciones en las nuevas construcciones y en los barrios vecinos, además de reducir las reservas de agua subterránea.

A modo de conclusión

El Huila ha pasado de la ceguera a la consciencia. Saber que tenemos 1.094 humedales es el primer paso, pero de nada sirve contarlos si no los protegemos. La responsabilidad no recae solo en la CAM; está en el finquero que decide respetar la ronda hídrica y en el ciudadano que denuncia los rellenos ilegales. En Enredijo seguiremos monitoreando el estado de estos ecosistemas, porque sin humedales, no hay futuro hídrico.

¿Conoces algún humedal en tu municipio que esté en peligro? Escríbenos a nuestras redes sociales y hagamos visible lo invisible.

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