¿Puede tu taza matutina proteger tu cerebro a largo plazo? Un masivo estudio de seguimiento realizado durante cuatro décadas sugiere que sí. Investigadores de Mass General Brigham y la Escuela de Salud Pública de Harvard han analizado a más de 130.000 personas, concluyendo que el consumo habitual de café con cafeína y té está asociado con un menor riesgo de demencia y deterioro cognitivo. Si buscabas una excusa científica para esa segunda taza, aquí la tienes.
La fórmula de la “neuroprotección”: 2 a 3 tazas
El hallazgo más relevante de esta investigación publicada en la revista científica JAMA es la especificidad de la dosis. Los científicos observaron que los beneficios cognitivos no provienen de un consumo excesivo, sino moderado. Concretamente, beber 2 o 3 tazas de café (o entre 2 y 3 tazas de té) al día se perfila como la cantidad óptima para observar efectos protectores.
El estudio es notable por su robustez: incluyó a 86.606 mujeres del Nurses’ Health Study y 45.215 hombres del Health Professionals Follow-up Study, permitiendo a los investigadores evaluar cómo la nutrición impacta la salud a lo largo de 40 años. Según datos complementarios de la investigación, este hábito podría traducirse en una reducción del riesgo de demencia cercana al 18% en comparación con quienes no consumen estas bebidas.
¿Por qué funciona? Cafeína y genética
La clave parece residir en los ingredientes bioactivos. El café y el té son ricos en polifenoles y cafeína, compuestos que actúan como agentes neuroprotectores. Según los autores del estudio, estos elementos ayudan a reducir la inflamación y el daño celular, protegiendo así contra el deterioro cognitivo.
Un dato sorprendente es que el beneficio es universal, incluso para aquellos con “mala genética”. Yu Zhang, autor principal y becario de investigación en Mass General Brigham, explicó que observaron los mismos resultados positivos en personas con alta predisposición genética a desarrollar demencia. Esto sugiere que la cafeína es beneficiosa independientemente del riesgo hereditario de cada individuo.
Precaución: El límite de los 400 miligramos
Aunque los resultados son alentadores, la moderación es vital. La FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) recuerda que el “exceso” de cafeína puede ser contraproducente. Para la mayoría de los adultos, el límite seguro se sitúa en unos 400 miligramos al día, lo que equivale aproximadamente a esas dos o tres tazas de 355 ml mencionadas en el estudio.
Superar este umbral puede provocar efectos adversos como ansiedad, insomnio, problemas digestivos y aumento del ritmo cardíaco. Además, la Academia Estadounidense de Pediatría desaconseja totalmente estas bebidas (y las energéticas) en niños y adolescentes, ya que su tolerancia es mucho menor y los riesgos de salud, mayores.
Este estudio añade una capa más de evidencia a favor del consumo moderado de café y té como parte de un estilo de vida saludable. Si bien no es una “cura”, integrar estas bebidas en tu rutina diaria —respetando siempre el límite de 400 mg de cafeína— podría ser una estrategia sencilla y placentera para cuidar tu salud cerebral a largo plazo. Para más análisis sobre salud y ciencia, sigue leyendo Enredijo.








