Tras el fallo de la Corte Suprema de EE. UU. contra los aranceles de emergencia y la nueva proclamación de Donald Trump de un recargo del 15%, las exportaciones colombianas enfrentan un nuevo mapa comercial. Mientras las flores sufren el golpe directo de las nuevas tarifas, productos insignia como el aguacate Hass y el café respiran aliviados al quedar exentos. Este escenario reconfigura de manera definitiva las estrategias de los agroexportadores nacionales en nuestro principal mercado internacional.
El salvavidas comercial para el café y el aguacate Hass
La decisión del gobierno estadounidense de fijar un recargo temporal ad valorem dejó un panorama de grandes contrastes para Colombia. Afortunadamente, productos tradicionales y emergentes como el café, el carbón, el bitumen, el platino en bruto o en polvo y el aguacate Hass quedaron exentos del arancel del 15%. En conjunto, este grupo privilegiado que se salva del tributo representa el 4,2% de la canasta exportadora nacional.
Librarse de esta fuerte barrera comercial es vital para la economía local. El valor exportado en la categoría de café, té, yerba mate y especias alcanzó un récord histórico de US$2.360 millones, cifra que supera con creces los US$1.136 millones registrados al inicio de la década en 2020. Según Gustavo Gómez, presidente de Asoexport, considerando que Estados Unidos es el principal demandante mundial del grano, es un imperativo comercial que los orígenes productores mantengan este acceso con “arancel cero”.
Por el lado del aguacate, la situación es igualmente prometedora. Según los datos revelados por Corpohass, el año pasado se alcanzó una cifra récord de exportaciones de la fruta hacia Estados Unidos con 58.601 toneladas, lo que significa un aumento de 28.394 toneladas frente a lo reportado en 2024. Investigaciones recientes confirman que el aguacate Hass ha mantenido un crecimiento sostenido, superando las 200.000 toneladas en despachos globales durante 2025, lo que demuestra la impresionante fortaleza de este sector agroindustrial frente a las turbulencias comerciales internacionales.
El duro impacto arancelario en las flores colombianas
No todos los sectores corrieron con la misma suerte frente a las políticas de la Casa Blanca. Un grupo que representa cerca del 30% de la canasta exportadora colombiana, en el que se incluyen las flores cortadas, el aceite de palma y los transformadores eléctricos, sí quedó sujeto a los nuevos impuestos de la administración Trump.
El caso de los floricultores es especialmente sensible para el empleo rural colombiano. El año pasado, las flores alcanzaron su valor exportado más alto hacia Estados Unidos, sumando US$1.905 millones, luego de haber registrado ventas por US$1.136 millones al inicio de la década. Adicionalmente, reportes del mercado correspondientes a 2025 señalan que las ventas de flores rozaron los US$2.397 millones a nivel global, dejando claro el enorme volumen de negocio que está en juego. Como advierte el experto en comercio internacional William Barreto, un arancel del 15% obliga ineludiblemente a subir los precios en un mercado altamente sensible, lo que se traduce de forma directa en pérdida de competitividad y aprieta los márgenes de ganancia operativos.
Exportaciones con estatus indefinido
Existe un tercer escalón de productos que mantiene en vilo a los empresarios y gremios exportadores. Un preocupante 63,6% de nuestras ventas externas se encuentra en una zona de incertidumbre jurídica, ya que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. aún no ha precisado las subpartidas exactas incluidas en el arancel aduanero armonizado. Entre los bienes en espera de clasificación aduanera destacan:
- El café verde no descafeinado.
- El petróleo crudo y el oro.
- El banano Cavendish, los extractos y esencias de café, y el cacao básico.
Ante este escenario mixto, provocado por la determinación de la Corte Suprema sobre la ley Ieepa y la posterior proclamación temporal (que pasó del 10 al 15%), las autoridades piden máxima prudencia. La recomendación principal de María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham, es contundente: no asumir modificaciones automáticas en las obligaciones arancelarias hasta que se conozca la determinación oficial del gobierno estadounidense. Asimismo, sugiere revisar rigurosamente con asesores legales y aduaneros el estado de las operaciones en curso, e invoca a hacer seguimiento diario a las comunicaciones de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos.
La política comercial de Washington dibuja un nuevo y complejo mapa para Colombia luego de los recientes fallos judiciales sobre la ley Ieepa y las decisiones presidenciales de recargos. Mientras estrellas de la agroindustria como el aguacate Hass y el café aseguran su consolidación sin el peso de nuevos impuestos de importación, otros sectores estratégicos deberán navegar con extrema cautela legal para no perder su competitividad histórica. Te invitamos a suscribirte y seguir leyendo las investigaciones en profundidad de Enredijo, donde destramamos la actualidad económica y comercial para ti.








