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Mientras la administración local logra articular la atención de emergencia, los líderes de las víctimas denuncian que el restablecimiento estructural de derechos, especialmente el acceso a vivienda digna sigue siendo una promesa incumplida por el Estado colombiano. Pitalito se consolida como un receptor masivo de población flotante que clama por soluciones de fondo.
Este jueves 9 de abril, Pitalito se unió a la jornada nacional de memoria y solidaridad con las víctimas del conflicto armado. Una fecha que, más allá de los actos protocolarios, sirve de espejo para reflejar la compleja realidad social que vive este municipio, convertido en uno de los principales receptores de población desplazada en el sur de Colombia.
Las cifras son contundentes y revelan la magnitud del reto que, según datos revelados a Noticias Enredijo por Miguel Rojas Cerón, coordinador de la Mesa Efectiva de Participación de Víctimas en Pitalito, son cerca de 35.000 personas se han inscrito como víctimas en este municipio durante los últimos años tras rendir su declaración.

De este universo, se estima que un “censo real” arrojaría que aproximadamente 32.000 personas permanecen asentadas de manera más o menos permanente en el territorio. Esta diferencia evidencia una dinámica de “población flotante” que llega a Pitalito buscando refugio y oportunidades, pero que a menudo debe seguir camino ante la falta de garantías para un arraigo digno.
Luces en la atención primaria
En medio del panorama crítico, Rojas Cerón destaca un aspecto positivo en la gestión local reciente. Desde el primero de enero, se ha logrado un entendimiento con la actual Administración Municipal para garantizar la Ayuda Humanitaria de Emergencia.
“La persona recién llega, rinde su declaración inmediatamente, y es atendida en lo que tiene que hacer el territorio como tal”, explica el líder. Este alivio inmediato es crucial para las familias que llegan sin lo mínimo vital, tras haber sido forzadas a abandonar sus fincas y pertenencias para salvar sus vidas.
Un hito fundamental en esta ruta de atención ha sido la construcción y puesta en marcha del Centro Regional de Atención a las Víctimas (CRAV) en Pitalito. Contar con este punto de atención y las plataformas institucionales necesarias marca una diferencia sustancial frente a municipios vecinos que carecen de estas herramientas, agilizando la gestión de ayudas y la orientación a la población.
El drama de la vivienda
Sin embargo, la atención de emergencia es apenas un paño de agua tibia frente a la herida profunda del desplazamiento. El verdadero cuello de botella, y la mayor denuncia de la Mesa de Participación, radica en las dificultades para obtener un restablecimiento real de derechos a mediano y largo plazo.
Una vez superada la fase inicial de emergencia, la ruta se diluye en la burocracia nacional, las ayudas que dependen del nivel central, según Rojas, pueden tardar uno, dos o más meses en hacerse efectivas, dejando a las familias en una vulnerabilidad extrema.
La carencia más crítica y dolorosa que enfrenta la población víctima en Pitalito es, sin duda, la vivienda.
“Es la situación más incómoda. Las personas que llegan y no tienen ningún conocido, ningún familiar… ahí es donde lo estamos luchando”, relata Rojas Cerón con preocupación. Para estas familias, el destino suele ser los barrios más marginados de la periferia, donde deben destinar los pocos recursos que consiguen al pago de alquileres de habitaciones o viviendas precarias.
El líder hizo un llamado vehemente al Gobierno Nacional para que reactiven los programas de subsidios de vivienda de interés social y la construcción de vivienda gratuita en los territorios. “Usted tiene un así sea un plástico, para meterse con sus hijos y meter donde meter la cabeza y créame que es un descanso porque no tiene que estar ambulando de un lado para el otro”, sentenció.
El perfil de la víctima en Pitalito

A pesar de las adversidades, la población desplazada busca reintegrarse social y económicamente. Pitalito, dada su vocación agrícola (café, plátano, yuca) y su dinámica comercial, ofrece algunas oportunidades. Algunos empresarios locales emplean a víctimas, incentivados por beneficios tributarios nacionales, y muchos campesinos logran “levantarse la comidita diaria” laborando en el campo mientras esperan las ayudas estatales.
Finalmente, desde una perspectiva rigurosa, Rojas Cerón quiso desmarcar a la población víctima real de las problemáticas de inseguridad o desorden social que a veces se les atribuyen en los municipios receptores.
Aseguró que los campesinos desplazados están ajenos a esta problemática y se dedican a trabajar, subrayando que las víctimas pasan por estrictos controles institucionales y de antecedentes al momento de rendir declaración.
Este 9 de abril, Pitalito conmemora, pero también exige. Exige que el Estado colombiano no limite su accionar a la entrega de kits de emergencia, sino que asuma la responsabilidad histórica de devolver la dignidad y el derecho a un techo propio a los miles de familias que la guerra expulsó hacia este rincón del Huila.









Una respuesta
Excelente el comunicado señor Gerardo Valencia para nosotros las víctimas del con flito armado en nuestro territorio gracias por tenernos en cuenta