En un hito para la biodiversidad del sur de Colombia, la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) confirmó este lunes 16 de febrero el primer avistamiento oficial del periquito aliamarillo (Pyrrhura calliptera) en el departamento del Huila. El hallazgo, realizado en el municipio de Colombia, eleva a 759 el número de especies de aves registradas en la región, consolidando al departamento como un santuario ornitológico clave en los Andes.
Un descubrimiento comunitario en el norte del Huila
El registro tuvo lugar en la vereda Santa Ana, una zona estratégica del municipio de Colombia que limita con los departamentos de Cundinamarca y Meta. Aunque la literatura científica ya reportaba la existencia de esta especie en el país, nunca antes se había documentado su presencia en territorio huilense.
El éxito de esta expedición no recae solo en los técnicos, sino en la ciencia ciudadana. Según la autoridad ambiental, el monitoreo fue guiado por Eliseo Ortigoza, un habitante del sector que conoce palmo a palmo el terreno. Este tipo de alianzas entre la comunidad y los biólogos es lo que está permitiendo llenar los “vacíos de información” en nuestros mapas de biodiversidad.
Una especie endémica y vulnerable
Sebastián Betancourth, ornitólogo de la CAM, explicó la relevancia biológica del hallazgo: se trata de una especie endémica de la Cordillera de los Andes, específicamente de su vertiente oriental. Esto significa que el periquito aliamarillo no existe de forma natural en ninguna otra parte del mundo.
Para los lectores de Enredijo, es importante contextualizar qué hace especial a esta ave:
- Identificación: También conocida como cotorra pechiparda, se distingue por el color marrón de su pecho que contrasta con el verde de su cuerpo y, por supuesto, el amarillo en sus alas (detalle que le da su nombre común).
- Hábitat: Prefiere los bosques de niebla y zonas de subpáramo, ecosistemas que abundan en la zona limítrofe del norte del Huila.
- Estado de Riesgo: La especie está clasificada como Vulnerable en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Sus poblaciones han disminuido debido a la pérdida de su hábitat natural, lo que hace que encontrar una nueva población en Huila sea una noticia esperanzadora para su conservación.
El reto: conservar para no perder
El avistamiento confirma que el corredor biológico entre Sumapaz (Cundinamarca) y el norte del Huila está funcional, permitiendo que especies amenazadas encuentren refugio. Sin embargo, el hallazgo conlleva una responsabilidad.
“Ahora lo importante es articular con las comunidades”, señaló Betancourth. El objetivo es transformar la emoción del descubrimiento en acciones concretas: educación ambiental y un cambio en los sistemas productivos para frenar la tala de bosques. Sin los árboles nativos que les proveen alimento (como bayas y semillas), estas nuevas poblaciones no podrán subsistir.
La llegada del periquito aliamarillo a los registros del Huila es un recordatorio de que nuestra biodiversidad aún guarda secretos. Proteger los bosques de niebla del norte del departamento no es solo un capricho ambientalista, es la única garantía para que especies únicas en el mundo, como la Pyrrhura calliptera, sigan volando sobre nuestros Andes.
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