El sector arrocero del Huila enfrenta su crisis más profunda en años debido a la caída de precios, el contrabando y las restrictivas condiciones de compra impuestas por los molinos. Productores de la región advierten que, de no estabilizarse el mercado, hasta 33,000 hectáreas de cultivo podrían desaparecer, afectando la soberanía alimentaria y la economía de miles de familias campesinas. Ante este escenario, el Gobierno Nacional ha comenzado a implementar medidas de choque en enero de 2026 para frenar el ingreso de grano extranjero y garantizar un precio justo al agricultor.
Un mercado condicionado: La barrera de la “cartera”
La comercialización del arroz en el Huila se ha convertido en un campo de batalla financiero. Según denuncias de líderes gremiales como Alcy Cortés, diversos molinos han impuesto una condición asfixiante: solo compran el grano a quienes aceptan venderlo otorgando cartera (crédito).
Esta práctica excluye sistemáticamente a los pequeños y medianos productores, quienes carecen de la liquidez necesaria para esperar meses por un pago mientras deben cubrir costos inmediatos de insumos, mano de obra y transporte. Al no poder cumplir con estas exigencias, muchos agricultores se ven obligados a malvender su cosecha o ver cómo se pierde en el campo.
Precios por debajo del costo y el fantasma del contrabando
La rentabilidad del cultivo está en números rojos. Actualmente, la carga de arroz se sitúa en $182,000, un valor que, según los cultivadores, genera pérdidas del 10% respecto a la inversión realizada. La preocupación aumenta con el vencimiento de la resolución de precios el 31 de enero, ya que se teme una caída adicional de hasta $20,000 por carga en plena etapa de cosecha.
A este panorama se suma un factor distorsionante: el contrabando masivo. A pesar de que la producción nacional en Colombia cayó de 3.5 millones de toneladas en 2024 a 3.05 millones en 2025, los inventarios han aumentado inexplicablemente. Para los arroceros huilenses, esta saturación del mercado solo tiene una explicación: el ingreso ilegal de grano, principalmente desde la frontera sur, que presiona los precios a la baja y desestabiliza la oferta nacional.
Medidas de choque: Aranceles y subsidios para el 2026
Para frenar la desaparición del renglón productivo, el Ministerio de Agricultura ha anunciado una batería de medidas de defensa comercial vigentes desde este mes. Entre las más destacadas se encuentra el bloqueo al arroz de Ecuador, imponiendo un arancel del 30% y restringiendo totalmente el ingreso por vía terrestre para aliviar la sobreoferta en departamentos como Huila y Nariño.
Además, se ha activado un Régimen de Libertad Regulada que busca fijar un precio base para el arroz paddy seco y poner topes a los servicios de trilla y secado, evitando que los molinos trasladen sus costos operativos al eslabón más débil: el campesino. En el ámbito financiero, se han lanzado incentivos para la compra de insumos y un plan de condonación de hasta el 100% de intereses para deudas en mora con el Banco Agrario.
El impacto en el bolsillo: El fin del arroz barato en Pitalito
Aunque estas medidas buscan salvar al productor, el consumidor final en municipios como Pitalito comenzará a sentir un ajuste en los precios. La dependencia histórica del flujo de arroz económico (legal o no) desde la frontera sur será sustituida por una oferta 100% nacional con precios regulados.
Se estima que la libra de arroz podría sufrir un incremento de entre $200 y $500 pesos en las próximas semanas. Si bien esto impacta la canasta familiar, expertos aseguran que es una “prima de seguridad alimentaria” necesaria para evitar que el Huila deje de producir su alimento básico y pase a depender totalmente de importaciones costosas en el futuro.
Preguntas sobre la Crisis Arrocera
¿Por qué está subiendo el precio del arroz si hay crisis?
El aumento responde a las medidas de protección del Gobierno para garantizar que el agricultor reciba un precio justo que cubra sus costos de producción. Al bloquear el arroz de contrabando barato, el mercado se ajusta a los valores reales de la producción nacional.
¿Qué ayudas existen para los pequeños arroceros en 2026?
El Gobierno lanzó un Programa de Apoyo Directo que entrega subsidios económicos si los precios oscilan de forma anormal. También cuentan con el Nuevo FAIA Integral para adquirir fertilizantes y créditos con tasas preferenciales de entre el 1% y 5% anual.
A modo de conclusión
La crisis en el Huila no es solo un problema de números; es un desafío estructural que pone a prueba la resiliencia del campo colombiano. Mientras las medidas de control fronterizo y los alivios financieros comienzan a surtir efecto, el futuro del arroz dependerá de la capacidad de los molinos y productores para alcanzar consensos justos. En Enredijo, seguiremos monitoreando la evolución de los precios en las plazas de mercado para mantenerlo informado.








