Colombia enfrenta un “invierno educativo”. En los últimos 18 meses, el país ha sido testigo del cierre de más de 750 colegios privados, un fenómeno que dejó de ser una estadística aislada para convertirse en una crisis estructural. La situación es crítica en Bogotá, donde el inicio del calendario escolar 2026 ha estado marcado por la desaparición de 35 instituciones adicionales, sumando más de 400 cierres en la capital en solo seis años. ¿Las causas? Una “tormenta perfecta” entre asfixia financiera, regulación estatal y un drástico descenso en la natalidad que está dejando los salones vacíos.
La desaparición silenciosa de la oferta educativa
El panorama en Bogotá es el reflejo más crudo de esta realidad nacional. Según datos del Sistema Nacional de Información de la Educación Básica y Media, el número de colegios privados activos en la capital se desplomó de 1.570 en 2022 a 1.317 en 2025.
No se trata solo de instituciones pequeñas o informales. Un caso emblemático reciente es el del Colegio Nueva Alianza Integral, que tras 46 años de servicio y ubicarse en el puesto 20 de las pruebas Icfes, se vio obligado a cerrar sus puertas para 2026. Este patrón evidencia que la calidad académica ya no es garantía de supervivencia financiera.
La crisis golpea con mayor fuerza a los jardines infantiles y colegios de estratos medios (3, 4 y 5), donde las familias, asfixiadas por la carga tributaria y el desempleo, han migrado masivamente hacia la educación pública o modelos más económicos. El resultado es una presión inédita sobre el sistema oficial, que ahora debe absorber a miles de estudiantes en un contexto de recursos limitados.
La asfixia financiera: Ecuación insostenible
El golpe de gracia para muchas instituciones ha sido el desbalance entre sus costos operativos y los ingresos permitidos. Para la vigencia 2026, el aumento del salario mínimo superó el 23%, una cifra histórica que impacta directamente la nómina docente y administrativa, el rubro más pesado para cualquier colegio.
Sin embargo, esta alza choca contra la regulación del Ministerio de Educación. Las resoluciones tarifarias suelen limitar los incrementos de matrículas y pensiones a porcentajes ligados al IPC (para 2025, por ejemplo, los topes oscilaron entre el 6,28% y el 9,27% dependiendo del régimen).
Gremios y rectores advierten que este desfase matemático hace inviable la operación: los egresos crecen al triple de la velocidad de los ingresos. Sin subsidios estatales ni flexibilización regulatoria, muchos colegios operan hoy con márgenes inexistentes, sacrificando inversiones pedagógicas o, inevitablemente, cerrando.
El invierno demográfico: ¿Dónde están los niños?
Más allá de la economía, hay un factor estructural irreversible: en Colombia nacen cada vez menos niños. Las estadísticas del DANE revelan que, entre 2012 y 2023, los nacimientos cayeron un 24,5%.
En Bogotá, la cifra es dramática: la ciudad pasó de registrar más de 102.000 nacimientos anuales a cerca de 56.500 en menos de una década. Esta reducción de la base de la pirámide poblacional golpea primero a los niveles de preescolar y primaria, vaciando las aulas desde abajo hacia arriba.
Expertos señalan que el efecto es acumulativo: “menos nacimientos hoy implican menos estudiantes mañana”. Esta transición demográfica obliga al sistema educativo a replantear su tamaño y modelo, pues la demanda de cupos escolares se reducirá sostenidamente en los próximos años.
Dudas comunes sobre el cierre de colegios en Colombia
¿Cuántos colegios privados han cerrado en Bogotá recientemente? Para el inicio del año escolar 2026, cerraron 35 colegios adicionales en Bogotá. En los últimos seis años, la capital ha perdido más de 400 instituciones educativas privadas debido a problemas financieros y baja demanda.
¿Por qué están cerrando tantos colegios privados? La crisis se debe a tres factores principales: la caída drástica en la natalidad (menos niños), el aumento desproporcionado de costos operativos (como el salario mínimo) frente a tarifas reguladas, y la dificultad económica de las familias de estratos medios.
¿Cómo afecta el aumento del salario mínimo a los colegios? Para 2026, el salario mínimo subió más del 23%, lo que encarece enormemente la nómina de los colegios. Como el Ministerio de Educación limita cuánto pueden subir las matrículas (generalmente cerca del IPC), los colegios no pueden cubrir sus nuevos costos operativos.
A modo de conclusión
La educación privada en Colombia atraviesa su momento más crítico en décadas. Lo que comenzó como un goteo de cierres post-pandemia se ha transformado en una reconfiguración total del sistema, impulsada por una realidad demográfica ineludible y una presión fiscal asfixiante. Sin medidas de choque o un cambio en el modelo de financiación, el “letrero de cerrado” seguirá multiplicándose en las fachadas de las escuelas de barrio, dejando un vacío que el sistema público tendrá dificultades para llenar con calidad.
Desde Enredijo seguiremos monitoreando el impacto de estas medidas en el bolsillo de los padres y en la calidad educativa de los estudiantes.









Una respuesta
Ahora dirán que la disminución Natal es culpa de Petri