En una sesión exprés al cierre de la legislatura 2025, la célula legislativa cerró expedientes que iban desde financiación de campañas hasta quejas por encomiendas perdidas. Analizamos el impacto de esta decisión en la estabilidad del Gobierno.
La Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes marcó un hito procesal este 17 de diciembre al determinar el archivo masivo de 17 denuncias contra el presidente Gustavo Petro Urrego. La decisión, tomada en el último suspiro del año legislativo, ha encendido el debate entre quienes ven una limpieza necesaria de “denuncias temerarias” y quienes denuncian un presunto “regalazo de Navidad” judicial.
¿Por qué se archivaron estos expedientes?
La mayoría de los casos fueron cerrados bajo argumentos de atipicidad, falta de pruebas y desidia procesal. Según los ponentes, muchos de los procesos acumulados no cumplían con los requisitos mínimos de una denuncia penal o disciplinaria, convirtiendo a la Comisión en receptora de quejas que, en rigor, no corresponden a su competencia.
De lo político a lo insólito
El informe pericial revela que el sistema de justicia política ha sido utilizado como un termómetro de la polarización nacional. Las 17 denuncias archivadas se dividen principalmente en tres categorías:
1. El “termómetro” de las redes sociales
Expedientes como el 6821 y el 6359 se centraban en las publicaciones del mandatario en la red social X. La Comisión determinó que las críticas a periodistas (como el caso de Salud Hernández) y opositores entran en el marco de la libertad de expresión y opinión política, sin constituir delitos de injuria o calumnia bajo el régimen de aforados.
2. Denuncias administrativas y triviales
El caso más llamativo fue el expediente 6432, donde un ciudadano denunció al Presidente porque una empresa de mensajería privada no entregó un paquete a tiempo. Los investigadores subrayaron que el jefe de Estado no es responsable directo de fallas en servicios postales, calificando este tipo de quejas como una congestión innecesaria del sistema.
3. Disputas históricas e ideológicas
Se destaca el archivo de la denuncia de Gloria Gaitán Jaramillo (hija de Jorge Eliécer Gaitán), quien acusaba al mandatario de no proteger el legado de su padre. La Comisión consideró que las discrepancias en la gestión cultural no son materia de investigación penal.
¿Impunidad o rigor técnico?
La decisión contó con el respaldo de un “triunvirato” de investigadores de diversas colectividades, incluyendo al Partido Conservador, La U y la Alianza Verde. Aunque la oposición, liderada por el representante Hernán Cadavid, calificó la sesión como una “maniobra exprés”, los ponentes argumentaron que mantener abiertos casos sin sustento jurídico debilita la institucionalidad.
Dato Clave: El presidente de la República goza de fuero integral (Art. 178 de la Constitución), lo que significa que solo puede ser investigado por la Comisión de Acusaciones y juzgado por el Senado.
Los procesos de “alto calibre”
A pesar de este alivio jurídico, el panorama para la Casa de Nariño no es del todo despejado. El archivo de estos 17 casos parece ser una estrategia de depuración para concentrar esfuerzos en las investigaciones que realmente tienen peso probatorio.
Actualmente, siguen activos más de 100 procesos, destacándose la financiación de campaña 2022, con pruebas solicitadas a medios de comunicación y testimonios de figuras clave como Christian Daes y, el escándalo de la UNGRD, donde se investiga la presunta malversación de fondos públicos.
El cierre de estos expedientes elimina el “ruido” de denuncias triviales, pero traslada toda la presión hacia los casos de presunta violación de topes electorales. La legitimidad de la Comisión de Acusaciones estará a prueba en 2026, cuando deba decidir sobre las pruebas recaudadas en los procesos de mayor relevancia nacional.








