Tras 20 años de resistencia y autogestión, el Encuentro Nacional de Músicas Tradicionales baja el telón en Pitalito. La falta de respaldo gubernamental y el desgaste económico sepultan un legado cultural invaluable, dejando como última estampa una velada brillante liderada por agrupaciones campesinas de la región.

El 1 de noviembre del presente año, el municipio de Pitalito fue escenario de la clausura definitiva del Encuentro Nacional de Músicas Tradicionales ‘Recuerdas’. Lo que debió ser una celebración apoteósica por sus dos décadas ininterrumpidas de existencia, se transformó en un réquiem cultural. A pesar del innegable éxito de la noche de cierre y la resiliencia histórica de sus gestores, el festival se despide ante la asfixiante falta de compromiso, apoyo económico y voluntad política institucional.
Dos décadas de resistencia cultural
El certamen, cuyo nombre se inspiró en la figura del pentagrama musical y en las cuerdas de los instrumentos ancestrales, nació en el interior de la Fundación Cultural Tierra Viva. La iniciativa original fue del músico y folclorista Fernando Castiblanco Lancheros, y logró consolidarse gracias a la entrega de gestores como la profesora María Leonor Valencia Gutiérrez.
Durante sus 20 años de trayectoria, ‘Recuerdas’ no solo funcionó como un festival, sino como una escuela y un escenario de encuentro que fortaleció la identidad de las nuevas generaciones. El evento logró establecer intercambios con 19 países de la red latinoamericana y del Caribe, trayendo a Pitalito expresiones musicales de naciones como Venezuela, Cuba, Argentina y Ecuador. Asimismo, la celebración de estas dos décadas dejó como legado una galería de 20 obras de arte inspiradas en la región andina y el Macizo Colombiano, creadas por el artista plástico Tomás Palomares.
Un último compás magistral


Paradójicamente, la muerte del festival coincidió con una de sus veladas más exitosas. La noche de clausura demostró el inmenso valor del patrimonio inmaterial que se está dejando morir. El evento cerró su ciclo con la magnífica participación de agrupaciones que exaltaron la música tradicional campesina, destacándose la presentación de Piedra Sagrada, provenientes del municipio de Isnos (Huila); Cadenza Trío, representantes del departamento de Nariño; y la agrupación Los Amigos, del Cauca.
Estas presentaciones, cargadas de virtuosismo y arraigo, evidenciaron que el talento y el público existen, pero el ecosistema estatal falla. “Si una persona se interesa por escribir, leer, tocar guitarra o hacer algunos aspectos de la cultura, cambia de mentalidad”, sentenció María Leonor Valencia, en su discurso de despedida.
Hoy, las cuerdas de ‘Recuerdas’ quedan en silencio, dejando en evidencia que, en Pitalito, el patrimonio cultural sigue perdiendo la batalla contra la negligencia administrativa.












