La sexta versión de este magno evento congrega a los exponentes más destacados de la música tradicional para preservar los sonidos originarios, honrando el patrimonio inmaterial del sur de Colombia bajo el liderazgo de gestores culturales y maestros sabedores.

Este año, el VI Encuentro de Chirimías y Música Andina se consolida como un espacio de resistencia cultural y celebración, diseñado para salvaguardar los ritmos y las melodías que han acompañado a las comunidades campesinas e indígenas del sur de Colombia durante siglos.
De acuerdo con la información suministrada va Enredijo, la edición de este año trasciende las fronteras locales para convertirse en una cumbre nacional del folclor andino, reuniendo a intérpretes de diversas latitudes que comparten un mismo lenguaje musical.
El alma sonora de nuestros ancestros
Para comprender la magnitud de este evento, es vital entender qué es una chirimía en el contexto de las montañas del sur del país. A diferencia del formato de metales y clarinetes típico del Pacífico colombiano, la chirimía del Macizo Colombiano es un ensamble acústico profundamente telúrico. Está conformada habitualmente por flautas traversas, generalmente elaboradas en carrizo o bambú, tamboras, redoblantes, mates y en ocasiones, guacharacas o charrascas.
Este formato instrumental interpreta ritmos base de la región andina como el bambuco, el sanjuanero, el pasillo y las marchas festivas. Su importancia radica en que es una pieza fundamental del patrimonio cultural intangible de Colombia. La chirimía no es solo música de tarima; es la banda sonora histórica de la vida comunitaria. Es el ritmo que acompaña las mingas, que marca el paso en las fiestas patronales, que bendice los rituales agrícolas y que mantiene viva la conexión espiritual entre los pobladores y la tierra del Macizo Colombiano. Perder el sonido de la chirimía equivaldría a perder la voz de nuestros antepasados.
Un evento que une a Colombia desde sus raíces
La programación oficial del Encuentro revela una curaduría excepcional para esta sexta versión, logrando un diálogo intercultural sin precedentes. Este año, el evento cuenta con la participación de delegaciones que viajan desde diferentes puntos cardinales para rendir tributo al Macizo.
De Bogotá se presentarán ensambles como Vientos de la Montaña y el colectivo Markamaru, agrupaciones que han dedicado su trayectoria a estudiar y proyectar las músicas del sur desde la urbe; desde Neiva y el centro del Huila harán presencia agrupaciones emblemáticas como la Chirimía Reinas del Viento y el Grupo Duhagua, demostrando la fuerza de la tradición en la capital bambuquera.
De la Amazonía, Florencia y Mocoa, la transición entre la montaña y la selva estará representada por colectivos como Voces del Caquetá y Raíces del Putumayo, evidenciando cómo la música andina se nutre de los ecos del piedemonte amazónico.
Desde el sur del Huila, Pitalito y San Agustín juegan de locales y guardianes del sonido con agrupaciones de amplia trayectoria como Revelación Andina y el Grupo Libertad, junto al Grupo Solsticio de San Agustín.
Pilares de la tradición
El éxito y la permanencia en el tiempo de un evento de esta envergadura no nacen por generación espontánea; son el fruto del esfuerzo titánico de quienes trabajan tras bambalinas. En este sentido, es imperativo destacar la labor de la gestora cultural Karen Liceth Ordóñez Castillo, erigida hoy como una de los pilares absolutos de la organización. Su visión, su capacidad de gestión interinstitucional y su compromiso con la cultura popular han permitido que el Encuentro cuente con la logística, la difusión y la dignidad que merecen los músicos portadores de tradición.
De igual manera, el escenario rinde un merecido tributo a los maestros sabedores que mantienen viva la ejecución instrumental. Un referente indiscutible y obligatorio en esta versión es la Chirimía “Tambo Robao”, oriunda de la capital arqueológica, San Agustín. Dirigida con maestría por el músico tradicional Carlos Muñoz, “Tambo Robao” trasciende la definición de grupo musical para convertirse en un museo vivo del folclor surcolombiano. La dirección de Muñoz garantiza que el ensamble conserve la esencia pura heredada de los mayores, articulando el sonido prístino de las flautas de carrizo con el golpe preciso y ancestral de la tambora, recordando a todos los asistentes por qué el Macizo Colombiano sigue siendo el corazón cultural y sonoro de la nación.









Una respuesta
Felicitaciones y agradecimientos a los organizadores y participantes de este importante encuentro de Chirimia. Éxitos.