El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reportó una creación de 578.000 puestos de trabajo en el último año, impulsando la tasa de ocupación nacional. La administración pública y el comercio dinamizaron la economía, mientras que el sector agrícola enfrentó un fuerte revés con la pérdida de más de 200.000 empleos.

En julio de 2026, la tasa de desempleo en Colombia experimentó una importante reducción al situarse en el 8,1 %, lo que evidencia una caída constante frente al 8,8 % registrado en el mismo mes del año anterior. Estas cifras consolidadas, reveladas por Ricardo Valencia Ramírez, director del Dane, confirman una recuperación del mercado laboral nacional que permitió la incorporación de 578.000 nuevos trabajadores. En consecuencia, la población desocupada disminuyó en 160.000 personas, representando una variación de -6,9 % respecto a julio de 2025, una mejora que se concentró principalmente en zonas rurales dispersas y otros centros poblados.
El motor de la ocupación
El aumento sostenido de las personas con empleo llevó el total de trabajadores activos a 24,547 millones a lo largo de todo el territorio nacional. Este crecimiento estuvo en sintonía con un incremento en la participación ciudadana, cuya tasa global (población en edad de trabajar) pasó del 64,6 % al 64,8 % en un lapso de doce meses. En esta misma línea, la tasa de ocupación general subió del 58,9 % al 59,5 %.
No obstante, el dinamismo de la economía no se distribuyó de manera idéntica en todas las ramas de la actividad productiva. El mayor empuje de contratación se concentró en la administración pública, la defensa, la educación y la atención de la salud humana, sectores institucionales que en conjunto agregaron 404.000 nuevos puestos para consolidar un volumen de 3,229 millones de ocupados.
El comercio y la reparación de vehículos mantuvieron una tendencia vigorosa al sumar 158.000 personas al mercado, afianzando a 4,219 millones de trabajadores. Por su parte, la industria de la construcción reportó un sólido incremento de 156.000 puestos, logrando un total de 1,823 millones de personas trabajando en su rubro. Otras áreas estratégicas como la información y las comunicaciones (+92.000 ocupados), las industrias manufactureras (+82.000) y las actividades relacionadas con el entretenimiento, artes y recreación (+79.000) también inyectaron cifras favorables al balance general del empleo.
El agro colombiano
A pesar de las cifras macroeconómicas positivas, la radiografía laboral presentó serias dificultades para las zonas rurales del país. La agricultura, la ganadería, la caza, la silvicultura y la pesca sufrieron el golpe más duro, al perder 204.000 personas ocupadas. Este sector clave para la soberanía nacional pasó de albergar 3,442 millones de trabajadores en julio de 2025 a tan solo 3,238 millones en el mismo periodo de 2026.
Esta notable contracción agropecuaria guardó una relación directa con el desplome en la demanda de jornaleros o peones, un grupo poblacional que reportó una caída de 185.000 personas, ubicándose en 619.000. De igual forma, los datos oficiales documentaron disminuciones de ocupados en sectores como el transporte y almacenamiento, los servicios de alojamiento y comida, las actividades financieras y el suministro de servicios públicos básicos.
Trabajo por cuenta propia
Al desglosar la posición ocupacional de los habitantes, quedó en evidencia que una vasta proporción del impulso productivo dependió de la iniciativa individual de los ciudadanos. Los trabajadores por cuenta propia experimentaron el incremento más abultado, al crecer en 413.000 personas, alcanzando un total de 10,187 millones de trabajadores. Este segmento por sí solo contribuyó con 1,7 puntos porcentuales a la variación de la ocupación en todo el país.
Paralelamente, el empleo originado por el Gobierno aumentó en 130.000 individuos (llegando a 939.000), mientras que el número de patrones o empleadores sumó 150.000 nuevos perfiles. Entre los empleados particulares o privados, el crecimiento fue mucho más reservado, moviéndose de 10,885 millones a 10,924 millones.
Desde una perspectiva demográfica, el informe estadístico reveló avances en la equidad laboral entre géneros. La desocupación femenina se situó en un 10,1 %, frente al 6,7 % reportado para los hombres, configurando una brecha de 3,4 puntos porcentuales. Aunque la disparidad sigue existiendo, el margen es inferior a los 4 puntos de desventaja que enfrentaban las mujeres un año atrás.
Juventud, descenso de la informalidad
El ecosistema laboral en los principales nodos urbanos mostró una respuesta más rezagada frente al buen ritmo del promedio nacional. En el bloque de las 13 ciudades y áreas metropolitanas de mayor peso económico, la tasa de desocupación sufrió un ligero repunte, al pasar del 8,4 % en julio de 2025 al 8,5 % en julio de 2026.
Al revisar el comportamiento del trimestre móvil (mayo-julio) por geografías, el análisis desnudó profundas desigualdades. Quibdó se sostuvo como la capital con la crisis laboral más aguda, al registrar una tasa de desocupación del 23 %, escoltada por Cartagena (13,6 %) y Sincelejo (13 %). En el polo opuesto del ranking, Medellín (7 %), Bucaramanga (7,2 %) y Pereira (7,5 %) se consolidaron como las urbes con los mejores indicadores de empleo.
La población joven, comprendida entre los 15 y 28 años, sorteó una tasa de desocupación del 14,1 % durante ese mismo trimestre. Quibdó arrojó la cifra más alta para esta juventud (33,6 %), un dato que contrasta drásticamente con los números de Pereira (12,1 %) y el empate técnico entre Medellín y Florencia (12,5 %). Finalmente, un aspecto a destacar fue la reducción general de la informalidad laboral en todos los dominios geográficos: para el total nacional cerró en un 54,5 % y en las 13 urbes principales bajó al 40,5 %; sin embargo, en las regiones rurales dispersas la tasa de informalidad continúa en un nivel crítico del 82,5 %.
El balance del desempleo en Colombia para mediados de 2026 demuestra una franca recuperación liderada por el trabajo independiente, los servicios institucionales y el comercio organizado. Pese a esto, la sensible pérdida de empleos en la base agrícola y los históricos cuellos de botella para el talento joven en varias capitales nos recuerdan que las brechas siguen abiertas. Le invitamos a mantenerse al día sobre el desarrollo de nuestra economía, las políticas públicas y las dinámicas regionales continuando su lectura y participando en los contenidos que diariamente preparamos para usted en ENREDIJO.
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