Las altas temperaturas y la prolongada disminución de fuentes hídricas han provocado una drástica caída en el abastecimiento lácteo del departamento, que deja de percibir 120.000 litros al día. El gremio ganadero advierte sobre mermas millonarias en sus ingresos y hace un llamado urgente a las autoridades para garantizar la nutrición animal.

El implacable paso del fenómeno de El Niño por el territorio huilense ha generado una profunda crisis en el sector ganadero, reduciendo drásticamente los niveles de agua y de forraje disponibles en las fincas de la región. Como consecuencia directa, la producción de leche en el departamento ha experimentado una preocupante caída cercana al 30 %, obligando a los productores a tomar medidas extremas para proteger a sus animales y encendiendo las alarmas por el fuerte golpe a la economía local.
Caída de 120.000 litros diarios
Históricamente, el departamento del Huila mantiene un promedio de producción que ronda los 390.000 litros de leche cada día. Sin embargo, la actual contingencia climática ha alterado de manera radical esta dinámica productiva, provocando que los ganaderos estén dejando de generar aproximadamente 120.000 litros diarios.
Luceni Muñoz Bermeo, quien ejerce como directora ejecutiva del Comité de Ganaderos del Huila, ha sido enfática al explicar que las inclemencias del clima están deteriorando severamente la condición corporal del ganado en el territorio. “En la medida en que el fenómeno de El Niño se agrava, la condición corporal de los animales empieza a generar pérdidas para los productores, tanto en la producción de leche como en la producción de carne”, precisó la directiva, confirmando que en el segmento lácteo ya se evidencia la caída del 30 %. En términos prácticos, esta disminución significa que cerca de uno de cada tres litros que habitualmente se producen en el departamento ha dejado de llegar al mercado.
Pérdidas económicas que asfixian
Más allá de la evidente merma en los volúmenes físicos de recolección, el impacto financiero que soporta el sector agropecuario es considerable. Según los análisis compartidos por el Comité de Ganaderos del Huila, las pérdidas de ingresos que asumen los productores regionales, derivadas exclusivamente de esta reducción en la producción de leche, se acercan a los $1.600 millones.
Para los trabajadores del campo, el problema trasciende las fronteras de sus predios. Una menor producción se traduce automáticamente en menos volumen disponible para comercializar, lo que recorta sus ingresos diarios. Simultáneamente, los costos asociados al mantenimiento de los hatos tienden a incrementarse ante la inminente necesidad de adquirir alimentos suplementarios. La afectación también pone bajo una enorme presión la producción de carne, dado que la pérdida generalizada de condición corporal de los bovinos reduce de forma directa el rendimiento de los animales.
Estrategias de supervivencia
La agobiante escasez de alimento ha forzado a los productores huilenses a transformar de manera drástica el manejo habitual de sus animales. Uno de los efectos que más preocupación genera es la decisión que han tomado diversos ganaderos de reducir, e incluso suspender por completo, el ordeño de determinadas vacas.
Esta difícil medida obedece al propósito de que la leche sea consumida directamente por los terneros, evitando así que las crías más jóvenes pierdan su condición corporal en medio de la crítica disminución de pastos. “De hecho, algunos vientres ya el productor prefiere no ordeñarlos y dejar la leche para que alimente al ternero y el ternero no pierda condición corporal”, detalló la directora ejecutiva del Comité. Esta cruda realidad demuestra cómo el fenómeno climático irrumpe y afecta de manera sistémica toda la cadena productiva, elevando los costos para el gremio ganadero.
Zonas críticas y escasez
Las dificultades no se presentan de forma aislada, sino que se concentran a lo largo de varios municipios ubicados en las zonas norte, centro y occidente del departamento. En el occidente, territorios de alta vocación agropecuaria como La Plata y Paicol figuran entre los más afectados por la sequía. Por su parte, en la región central, poblaciones como Garzón, Gigante, Altamira y Tarqui reportan niveles alarmantes de afectación.
A este panorama se suman los reportes de daños y mermas en los municipios pertenecientes a la zona norte. En todas estas áreas geográficas, la drástica reducción del forraje disponible se combina peligrosamente con las dificultades logísticas y naturales para garantizar un acceso suficiente al agua, lo que incrementa la presión sobre los finqueros. Las proyecciones del sector sugieren que el problema podría profundizarse si las condiciones climáticas adversas continúan golpeando la región y los predios no logran recuperar prontamente sus reservas de alimento.
Un llamado unificado por alivios y subsidios
Ante el visible deterioro de los hatos y la caída sostenida en los niveles de producción, el Comité de Ganaderos del Huila ha elevado una solicitud formal para que los Gobiernos departamental y nacional intervengan con urgencia. La principal petición del gremio se centra en establecer mecanismos eficaces que permitan garantizar la provisión de suplementos alimenticios y sal mineralizada para proteger a los animales.
Asimismo, el sector plantea la urgente necesidad de reactivar programas estatales que permitan subsidiar la compra de insumos. Este apoyo resulta vital, especialmente para aquellos pequeños y medianos productores que cuentan con un margen de maniobra y una capacidad financiera mucho menor para asumir la escalada en los costos de alimentación. “El forraje en las fincas se nos agota y necesitamos mantener la condición corporal de estos animales. Los suplementos alimenticios y la sal mineralizada nos van a ayudar mucho en este momento”, enfatizó Muñoz. El llamado persigue el objetivo de evitar que la actual crisis alimentaria genere consecuencias irreparables sobre la capacidad productiva del departamento.
La cifra es tan contundente como preocupante: pasar de producir 390.000 litros diarios a registrar un déficit de 120.000 litros diarios evidencia la altísima vulnerabilidad del campo frente a los rigores de El Niño. Mientras el sector aguarda por medidas reales de apoyo institucional, los productores continúan librando una batalla diaria por sostener sus medios de vida.
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La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.








