Foto: Suministrada
Estudiantes de Isnos, en el sur del Huila, transforman los residuos del beneficio del grano en biohidrógeno mediante un sistema de inteligencia artificial que promete mitigar la contaminación ambiental y brindar nuevas alternativas energéticas para la región.
En el Sur del departamento la innovación tecnológica se abre paso entre las fincas productoras. Un grupo de jóvenes investigadores avanza en una solución sostenible para contrarrestar los impactos negativos que tradicionalmente deja el beneficio agrícola. La pulpa y el mucílago que suelen contaminar las fuentes hídricas y el suelo se convertirán en la materia prima de un ambicioso prototipo energético.
Tecnología y medioambiente
La propuesta surge de la Institución Educativa José Eustasio Rivera en el municipio de Isnos. Allí el grupo de investigación EcoH2 Lab diseñó un sistema experimental de fermentación anaerobia que produce biohidrógeno. El aspecto más destacado del diseño radica en la incorporación de sensores especializados e inteligencia artificial. Estas herramientas tecnológicas permiten monitorear y optimizar la generación de energía limpia en tiempo real.

Trabajo en equipo
Siete estudiantes de los grados octavo noveno y undécimo lideran este proceso investigativo junto a tres docentes asesores. El profesor Iván Sandoval oficia como vocero del grupo y resalta el compromiso de los jóvenes en la fase inicial de diseño y ensamble de los componentes. La iniciativa cuenta además con el respaldo de los educadores de ciencias naturales Felipe Paredes y Jefferson Cisnero junto al rector Hugo Ávila Carvajal. El proyecto también recibe apoyo institucional de la Secretaría de Educación Departamental y la Gobernación del Huila.

Impacto territorial
Esta investigación compite en la categoría B Junior de las Olimpiadas STEM Colombia 2026. Más allá del certamen los creadores buscan un impacto directo en las comunidades de vocación cafetera y panelera. El propósito fundamental de esta iniciativa científica es mitigar la contaminación del agua y generar energías limpias que mejoren el entorno de las familias locales. Con este avance la región demuestra su gran capacidad para articular la educación científica con la protección activa de la biodiversidad.








