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El precio del dólar en Colombia sigue rompiendo barreras a la baja, ubicándose por debajo de los $3.450, niveles que el mercado no registraba desde enero de 2021. Esta drástica caída ocurre en la antesala de las elecciones presidenciales, un escenario que, si bien beneficia a los importadores, enciende las alarmas en regiones como el departamento del Huila, donde los exportadores ven su rentabilidad gravemente amenazada.
El Peso fortalecido
El comportamiento de la tasa de cambio muestra una tendencia bajista que se ha consolidado durante los últimos meses. Para dimensionar el fenómeno, basta observar la dinámica reciente del mercado: la divisa estadounidense registró un precio de apertura de $3.425 y logró un costo de cierre de $3.446, frente a una tasa representativa del mercado (TRM) previa de $3.427,07.
Durante el transcurso de las operaciones, el valor máximo alcanzó los $3.453,90, mientras que el mínimo tocó fondo en los $3.423. Tras cotizarse en un promedio de $3.440,02, la Superintendencia Financiera de Colombia fijó la TRM para la jornada en $3.439,91, evidenciando un incremento marginal frente a la jornada anterior.
Cotización en el mercado local
En el ámbito regional, la capital huilense refleja directamente este panorama macroeconómico. En las casas de cambio de Neiva, el billete verde se está comprando sobre los $3.400 y se está vendiendo a partir de los $3.700.
Para comprender las causas detrás de este fenómeno, David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, explica que “se ha visto una caída importante en la tasa de cambio, un peso colombiano fortaleciéndose”. Esto responde a una disminución de las tensiones globales y a una apreciación generalizada de las monedas latinoamericanas. Además, la incertidumbre ante el inminente desenlace de las elecciones a la Presidencia de la República el fin de semana mantiene al mercado a la expectativa.
Cubides advierte que el aspecto político funcionará como “una bisagra”, pero respaldado por el contexto global y regional, desde su entidad esperan que en los próximos meses se puedan alcanzar “niveles más bajos”, proyectando que el dólar podría ubicarse entre los $3.400 y $3.500 para diciembre de este año.
Las dos caras de la moneda
Entendemos que los cambios económicos generan emociones encontradas, y el panorama actual tiene un marcado sabor ‘agridulce’. Por un lado, la caída de la divisa es recibida como una excelente noticia para múltiples sectores porque:
- Abarata los costos del turismo en el exterior.
- Disminuye el precio de los productos importados.
- Ayuda a controlar la inflación.
- Impacta de manera positiva la deuda del país.
Sin embargo, para los productores nacionales que viven de venderle al mundo, la situación es crítica y de un evidente ‘color de hormiga’.
El drama cafetero en el Huila
El departamento del Huila, reconocido como el mayor productor del grano en el país, concentra una enorme vulnerabilidad ante esta volatilidad. Catalina Castillo, cafetera y exportadora huilense, señala que la situación es un reto directo a la supervivencia del negocio. “La baja del dólar en los últimos días afecta notoriamente el margen de rentabilidad de los exportadores”, advirtió Castillo, precisando que estas ventas internacionales ya no dejan “la misma utilidad del negocio realizado”.
La alerta ya ha escalado a las esferas gremiales. Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, fue contundente al manifestar que la revaluación del peso colombiano sigue generando una “enorme preocupación para el sector”. Las cifras son lapidarias:
- En apenas un año, la tasa de cambio ha caído cerca de $549 pesos por cada dólar.
- Esto provoca que una familia cafetera deje de percibir más de $400.000 por su carga de café.
- Este golpe representa un impacto cercano al 17% del ingreso del productor, afectando peligrosamente la rentabilidad de su cosecha.
Es imperativo no perder de vista que, en el país, el sector cafetero sostiene el sustento de más de medio millón de familias, siendo una base fundamental para el empleo, el arraigo y el desarrollo en diversas regiones de Colombia.
La sostenida caída del dólar en Colombia es un fenómeno económico de doble filo que, a las puertas de nuevas decisiones presidenciales, reconfigura nuestra realidad financiera. Mientras alivia el bolsillo de turistas e importadores, pone contra las cuerdas al sector agroexportador del Huila, evidenciando la necesidad de planificar estrategias financieras sólidas frente al riesgo cambiario. Te invitamos a seguir consultando Enredijo para comprender el trasfondo de los números y su impacto real en nuestra región.
La información de este artículo fue recopilada por nuestro equipo periodístico. La corrección se realizó con asistencia de inteligencia artificial.








