Foto: MinSalud
Petro agita la calle en Medellín y lanza el reto de los 5 millones de firmas
En una jornada que quedará marcada como el punto de inflexión definitivo de su mandato, el presidente Gustavo Petro Urrego utilizó el balcón de la movilización del Día Internacional del Trabajo en Medellín para anunciar lo que muchos sectores políticos ya temían, la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.
Bajo el cielo antioqueño, y ante una multitud que desbordó las expectativas de la Casa de Nariño, el mandatario elevó el tono de su confrontación con las instituciones tradicionales. Colombia está bajo la “extorsión politiquera” de un Congreso que, según él, ha bloqueado sistemáticamente las reformas a la salud, pensional y laboral.
La encrucijada de las firmas
El anuncio más contundente del jefe de Estado no fue solo el “qué”, sino el “cómo”. Petro ha puesto una cifra sobre la mesa: cinco millones de firmas. De estas, al menos 2.5 millones deberán superar el estricto filtro de la Registraduría Nacional para dar validez al proceso.
Lo que para el Gobierno es una “gesta popular financiada por la ciudadanía”, para los analistas representa un desafío logístico y legal sin precedentes. El presidente fue enfático en blindar el proceso de capitales privados: “No queremos mafias, ni banqueros, ni grandes empresarios financiando”. Esta declaración abre un interrogante sobre la transparencia y el rastro del dinero que sostendrá la recolección de rúbricas en cada rincón del país.

¿Constituyente para desarrollar o para transformar?
En un intento por calmar las aguas de los sectores que ven en esta movida un riesgo para la democracia, Petro aclaró que su intención no es derogar la Constitución de 1991, sino “desarrollarla”. Sin embargo, los puntos que propone incluir como “nuevos capítulos” tocan la médula del sistema actual.
Eliminación de intermediarios en el sistema de salud, reforma radical al sistema electoral para acabar con la compra de votos., blindaje constitucional a los derechos de comunidades campesinas e indígenas.
El Congreso en la mira
El estilo confrontativo del mandatario alcanzó un nuevo pico al calificar a la mayoría del Congreso como “extorsionistas de profesión”. Para el analista político consultado por este medio, esta retórica busca deslegitimar al Poder Legislativo ante la opinión pública para justificar el salto hacia un mecanismo extraordinario como la Constituyente.
“La corrupción no se acaba con leyes, las he visto aprobar por montones”, sentenció el presidente, reconociendo implícitamente el fracaso de las herramientas legales tradicionales en las que él mismo participó durante décadas como congresista.
¿Qué sigue para el país?
El anuncio en Medellín no es solo un discurso de plaza pública; es el inicio de una campaña de polarización que medirá el aceite al apoyo popular real del Gobierno. Si el “Pueblo”, como lo llama el mandatario, logra recolectar las firmas, Colombia entrará en un territorio jurídico inexplorado bajo la actual carta magna.
La moneda está en el aire. Medellín fue el escenario del lanzamiento; el resto del país será el juez de si esta propuesta es la solución al bloqueo institucional o el inicio de una crisis de poderes de dimensiones impredecibles.



