Foto: Revista Semana
El mercado laboral en Colombia alcanzó un hito histórico durante marzo de 2026. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la tasa de desempleo nacional se ubicó en el 8,8 %, lo que representa una significativa caída de 0,8 puntos porcentuales frente al mismo mes del año anterior. Este resultado, revelado en la última jornada de abril, consolida la cifra de desocupación más baja para un mes de marzo desde el año 2001, impulsada principalmente por la generación de empleo en la administración pública, la salud y un notable crecimiento en el trabajo por cuenta propia.
Hito en el mercado laboral
Las estadísticas más recientes presentadas por el DANE reflejan una dinámica de recuperación constante en la fuerza de trabajo colombiana. La caída del índice de desempleo al 8,8 % demuestra una resiliencia frente a los pronósticos más conservadores. En términos absolutos, esto significa que el país alcanzó los 24,35 millones de personas ocupadas, lo que se traduce en 650.000 nuevos puestos de trabajo en comparación con marzo de 2025 (cuando la cifra era del 9,6 %).
De manera paralela, la población desocupada —aquellos ciudadanos que buscan empleo activamente pero no lo consiguen— se redujo. Aproximadamente 174.000 personas salieron de la condición de desempleo, dejando el número total de desocupados en 2,34 millones a nivel nacional. La directora del DANE, Piedad Urdinola, calificó esta reducción como “estadísticamente significativa”, ratificando que es la mejor tasa de empleabilidad que ha visto el país en un mes de marzo en lo que va del siglo XXI.
A su vez, la Tasa de Ocupación (TO) subió al 59,3 %, evidenciando que una mayor porción de la población en edad de trabajar está logrando integrarse a una actividad productiva, mientras que la Tasa Global de Participación (TGP) cerró en el 65,0 %.
Los más jalonaron el empleo
El repunte en la empleabilidad no se dio de forma homogénea en toda la economía. Según el desglose oficial, nueve ramas de actividad económica mostraron comportamientos positivos frente al año anterior. El mayor motor en la generación de empleo estuvo liderado por el sector de la Administración Pública y Defensa, Educación y Atención de la Salud Humana, rubro que aportó nada menos que 369.000 nuevos ocupados.
Le siguieron muy de cerca las Actividades financieras y de seguros, que sumaron 239.000 personas al aparato productivo. Sin embargo, el informe también revela una realidad subyacente del mercado laboral colombiano: el peso del trabajo por cuenta propia. Los datos indican que de los 650.000 nuevos empleos, una abrumadora mayoría —457.000 puestos— provino de trabajadores independientes o por cuenta propia, elevando el total en este grupo a más de 10,3 millones de colombianos.
Por otro lado, los empleados particulares u obreros aportaron aproximadamente 361.000 puestos, lo que demuestra un avance en la contratación formal empresarial, aunque en menor medida que el emprendimiento o el trabajo independiente.
Reducción en la brecha de género laboral
Uno de los indicadores más celebrados de este reporte del DANE es la importante reducción de la brecha de género en materia laboral. Tradicionalmente, las mujeres en Colombia han enfrentado mayores obstáculos para emplearse. No obstante, para marzo de 2026, la tasa de desempleo para las mujeres fue del 11,1 %, frente al 7,1 % registrado en los hombres.
Si bien la diferencia sigue presente, la brecha se contrajo a 3,9 puntos porcentuales, convirtiéndose en la más baja registrada en toda la serie histórica de la entidad. Las políticas de inclusión, sumadas al repunte de sectores de servicios y salud (donde existe alta participación femenina), han sido determinantes para lograr este descenso sin precedentes y fomentar la paridad en el campo profesional.
Ciudades con mayor y menor índice de desempleo
A nivel territorial, la radiografía del empleo en Colombia sigue mostrando contrastes pronunciados. Para el trimestre móvil de enero a marzo de 2026, Villavicencio se consolidó como la ciudad con el mercado laboral más fuerte, registrando apenas un 8,0 % de desempleo. Le siguieron en la lista de mejores indicadores Bucaramanga (8,4 %) y Manizales (8,5 %). Por su parte, la capital del país, Bogotá, se mantuvo exactamente en la media nacional con un 8,8 %.
En el otro extremo, las costas y la región pacífica siguen enfrentando profundos rezagos estructurales. Quibdó lideró nuevamente las tasas de desocupación, seguida por Riohacha (14,7 %) y Cartagena (13,8 %). Estas cifras evidencian la urgente necesidad de enfocar las políticas públicas y la inversión privada en aquellas zonas donde la falta de tejido empresarial sigue castigando las oportunidades de los ciudadanos.
El reto de la informalidad
A pesar de los vientos favorables, analistas y dirigentes gremiales guardan cautela. La informalidad laboral sigue siendo el gran desafío macroeconómico de Colombia. Aunque disminuyó 2,1 puntos porcentuales a nivel nacional, todavía se ubica en un elevado 55,6 %. Esto significa que más de la mitad de los trabajadores en el país operan sin acceso pleno a la seguridad social (salud, pensión y riesgos laborales).
Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), reconoció la tendencia positiva de la cifra, pero fue enfático en la necesidad de no bajar la guardia. “Se ha insistido en una estrategia de crecimiento económico que impulse todos los sectores ya que, a mayor crecimiento, habrá más y mejores oportunidades de empleo formal”, advirtió el dirigente, quien ve con preocupación que el mayor jalonador haya sido el trabajo por cuenta propia.
Asimismo, el desempleo juvenil (personas entre 15 y 28 años) cerró en un 17,0 %. Aunque muestra una ligera mejora respecto a mediciones previas, sigue siendo un recordatorio de que la integración temprana al mercado laboral es una asignatura pendiente.
El reporte del mercado laboral de marzo de 2026 entrega un balance sumamente positivo para Colombia: una tasa de desempleo de un solo dígito (8,8 %), una brecha de género en mínimos históricos y casi un millón de personas integradas a la fuerza laboral o que salieron de la desocupación. Sin embargo, para que esta “primavera laboral” sea sostenible, el país deberá enfocar sus esfuerzos en formalizar la economía y fortalecer el tejido empresarial que respalde contratos dignos a largo plazo.








