Foto: Gobernación del Huila
De fruto olvidado a pieza de alta decoración: la labor de la artesana Carmelina Oliveros redefine la artesanía huilense como un motor de desarrollo económico y preservación de la identidad regional.
En el panorama de la artesanía contemporánea, donde los materiales sintéticos y la producción en masa suelen ganar terreno, el retorno a lo orgánico se presenta no solo como una tendencia estética, sino como un acto de resistencia cultural. En el municipio de Tello, norte del Huila, el totumo (Crescentia cujete) ha dejado de ser un simple utensilio doméstico de carácter rural para transformarse en el eje de una sofisticada propuesta decorativa que combina innovación, sostenibilidad y maestría técnica.
Un material subestimado
El totumo es, por definición, un material noble. Su estructura esférica y su dureza natural ofrecen una versatilidad que pocos frutos secos poseen. Sin embargo, durante décadas ha sido relegado a un segundo plano, percibido apenas como materia prima para recipientes básicos. La verdadera innovación hoy radica en la capacidad de ver en su corteza una “tela” rígida susceptible de ser tallada, calada y policromada.
La nobleza de este recurso reside en su ciclo de vida. Si no se interviene, el fruto madura y se descompone en el suelo. La intervención artesanal no solo rescata el material, sino que lo eleva a la categoría de objeto artístico, otorgándole una durabilidad que puede superar décadas.

Carmelina Oliveros, 18 años transformando la tradición
En el taller de Carmelina Oliveros, ubicado en Tello, el totumo experimenta una metamorfosis. Con una trayectoria que supera los 18 años, Oliveros ha logrado trascender la funcionalidad básica del objeto. Su portafolio actual incluye desde monederos y azucareras hasta complejas figuras de animales, jarrones y vasijas que destacan por su pulimento y detalle.
“El premio más grande que he obtenido como artesana es darme a conocer, que la gente vea que hay personas que elaboramos objetos a partir de un fruto seco”, afirma la artesana. Para ella, cada pieza es un testimonio de la biodiversidad huilense. Su trabajo no es solo manual; es un ejercicio de diseño que responde a pedidos personalizados, adaptándose a las exigencias del mercado moderno sin perder el ADN de la tradición.
Un ecosistema de emprendimiento y formación
La Secretaría de Desarrollo Económico y Turismo de la Gobernación del Huila ha identificado este emprendimiento como un baluarte dentro de las industrias creativas. La reciente visita institucional al taller de Carmelina subraya un cambio de paradigma que hace que a artesanía ya no es vista solo como un oficio de subsistencia, sino como una unidad productiva capaz de generar empleo directo y dinamizar la economía local.
Este fortalecimiento institucional se complementa con la transferencia de conocimiento, el instructor Gelmo Uribe Leguizamo ha sido fundamental en este proceso. Uribe, experto en técnicas que involucran no solo el totumo, sino también la guadua, el bejuco y el capacho de maíz, lidera la formación de nuevas generaciones en Tello.
“Lo que más se destaca en estos momentos es la transformación de la guadua, el bejuco y el totumo”, explica Uribe, enfatizando que la formación en estas técnicas es una herramienta poderosa para el buen uso del tiempo libre y la creación de nuevas oportunidades laborales para jóvenes y adultos.
Hacia una artesanía de exportación
El reto actual para la artesanía de totumo en el Huila es la escalabilidad y la inserción en circuitos comerciales de alto valor. La combinación del talento de figuras como Carmelina Oliveros y el respaldo de la administración departamental, bajo el liderazgo del gobernador Rodrigo Villalba Mosquera, proyecta a Tello como un nodo de innovación artesanal.
Para los coleccionistas y amantes del diseño, las creaciones de Oliveros están disponibles para la venta directa (contacto: 312 374 9113), representando una oportunidad para adquirir piezas que contienen la historia de un territorio y la visión de una mujer que decidió que un fruto seco podía ser, en realidad, una obra de arte.
En un mundo que busca desesperadamente la sostenibilidad, el totumo se erige como el material del futuro: biodegradable, local y profundamente estético. La artesanía de Tello es, en última instancia, el reflejo de un Huila que sabe innovar desde sus raíces.








